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La Constitución antropocéntrica
Por ANTONIO MORA VÉLEZ
Lesmes
Corredor Prins, abogado, docente y columnista de prensa, publica una nueva
selección de sus artículos que ha titulado Anotaciones sobre
Constitución y Gobierno, y en la cual, dada su doble condición de
educador y jurista, utiliza el acontecer político y jurídico del país para
enseñar las teorías del Derecho Constitucional en las aulas. Le sirven de
soporte sus más de 30 años como juez y magistrado y su larga experiencia
docente en varias universidades, experiencia que le ha sido reconocida con
la distinción como profesor emérito por la Universidad del Sinú, en cuya
Facultad de Derecho enseña desde 1981.
El libro aborda una buena cantidad de temas del Derecho Político que han
sido motivo de discusiones en los círculos jurídicos y en las páginas
recientes de la prensa nacional. Los alcances de la Constitución y sus
diferencias teóricas con la Constitución del 86, las diferentes formas de
Estado y de Gobierno, la reelección presidencial, el reemplazo temporal o
definitivo del Presidente, la Vicepresidencia, el golpe de Estado, entre
otros temas, son tratados por el doctor Corredor Prins con la sabiduría
del jurista y la sencillez del buen docente. Y además, con la elegancia y
la claridad de un estilo que delata las muchas lecturas literarias y
filosóficas que ha hecho durante su vida intelectual.
De actualidad resulta su exposición sobre la naturaleza antropocéntrica de
la actual Constitución a diferencia de la anterior estatocéntrica. En ese
espíritu, afirma el Maestro Lesmes, "si hoy se suscita una tensión entre
un derecho de la persona frente a una obligación del Estado... el derecho
de la persona es tan fuerte que, constitucionalmente, somete al Estado".
La defensa de la vida, por ejemplo, está por encima de cualquier otra
función del Estado. De allí que el doctor Corredor Prins haya sostenido en
un artículo reciente que el acuerdo humanitario está respaldado en los
preceptos fundamentales de nuestra Carta Magna y prima sobre las
consideraciones estatocéntricas que se han esgrimido en su contra.
En esa dirección antropocéntrica el Estado deja de ser un fin en sí mismo
para ser un organismo servidor de la persona humana cuyas necesidades
básicas se convierten en "una carga u obligación del Estado respecto de la
persona". El Estado de derecho adquiere la calidad de social. La soberanía
nacional de la vieja Constitución es reemplazada por la soberanía popular.
La democracia representativa por la participativa, que la complementa. Y
el pueblo adquiere así la titularidad del poder y de la soberanía.
Principios constitucionales todos que se enseñan en las universidades –con
la seriedad y conocimientos de docentes como Corredor Prins— pero que la
mayoría de la población desconoce.
Con este libro el doctor Lesmes Corredor Prins ratifica su condición de
maestro del Derecho, maestro de la academia, maestro en el arte de
escribir y maestro de vida espiritual que se ha ganado el respeto y la
admiración de sus alumnos, colegas, amigos y de quienes hemos tenido la
oportunidad de leer o escuchar sus sabias y serenas disquisiciones
jurídicas e intelectuales.

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