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MEMORIAS DEL ZOO
SANTIAGO BAO
poesía
2004-2005
Tapa: pintura rupestre, cueva de Lascaux.
(Datos de impresión editorial, ISBN impreso en Argentina Datos de tapa Datos de gramaje papel y tapa Dirección autor, etc)
ESTOS POEMAS
. En el transcurso de la vida, a uno le pasan cosas alegres y ominosas, buenas y malas. Conocer y tener y haber tenido amigos como los que guardo en lo más íntimo de mi corazón, pertenece a las muy buenas. Para todos ellos que constituyen el motivo fundamental por lo que persevero en este quehacer, les dedico este libro con amor entrañable.
“Si no existieran los animales, la naturaleza humana sería más incomprensible todavía.” George Louis Leclerc, conde de Buffon (Discurso sobre la naturaleza de los animales. París, 1753)
“Tigre, tigre, todo en llamas…”
William Blake
“En los bosques hay una especie de Sátiro que los negros llaman Quoias- Morru y los portugueses Salvaje. Tienen cabeza y cuerpo grandes y pesados y brazos nerviosos. Carecen de cola y marchan erguidos o en cuatro patas… Según los negros, descienden de los hombres, pero se han vuelto casi animales y permanecen siempre en la selva.”
Olfert Dapper (Descripción del África, 1668)
LAS OTRAS PUERTAS
En el umbral de la puerta abierta por la noche, el gato llueve. Lo único que yo hice fue cerrarla. Ahora, el gato maúlla.
LAGAÑA DE PERRO
De las pocas cosas que me dejaron las ambiciones me sustenté en desolados paraderos con el pan monótono de las esperas con las mordeduras de la nada esparcida por el silencio. Albergue de la tristeza: lagaña de perro.
LUBRICACIÓN PESADA
Para los que convirtieron a la espera en una profesión y una costumbre acechar a lo oportuno, a los que no se conforman con lo que cabe en una mano, a los que impidieron a los sueños -glotones empedernidos- a encontrar una salida, para ellos: lubricación pesada, aceite de elefante.
JARABE DE ARAÑAS
Paciencias huecos de la realidad para atrapar la imagen de la eternidad, mientras llueve en la orilla del mundo. Perseverancias del acechador de la existencia, los inevitables límites: el viento, las ramitas que mueven la tela de las esperas, paciencia infinita, jarabe de arañas.
BABAS DE LOBO
Correr con furia hacia el horizonte con los ojos brillantes siempre al horizonte móvil, las uñas gastadas mientras los recuerdos buscan vanamente su sitio, el aullido en el océano del mundo, industrias clausuradas de la libertad, vehemencias fugaces, babas de lobo.
POLVO DE MARIPOSAS
Para la angustia de las puertas abiertas de par en par en las casas abandonadas, del derrumbe incesante en las habitaciones vacías, para los que están afuera y todas las puertas dan al misterio, para aquella mesa y esas sillas desiertas para siempre: golpes de vuelo, polvo de mariposas.
LÁGRIMAS DE COCODRILO
Para quienes la conquista de algún ingenio fue a expensas de la ingenuidad -las ilusiones del zonzo cuidadoso-, nada como el cinismo de la industria del talento: el furtivo engaño de las lágrimas de cocodrilo.
CANTOS DE GALLO
El gallo cantó no tres sino seis veces, yo me quedé quieto esperé un poco y seguí durmiendo, el gallo hizo lo mismo. Cuando desperté la canilla permanecía con su gotera el pasto asomándose por la ventana y el gallo picoteaba invisibles larvas en el piso polvoriento.
ALAS DE CUERVO
A veces, el tiempo rebota en los espejos un instante como un río invisible que transcurre por cauces misteriosos. Sombras del desván, llagas de los sueños: alas de cuervo.
COLA DE PERRO
Por sí acaso muevo la cola cuando de pronto al lado o enfrente descubro el inquietante universo del otro. Y camino por las cornisas de la razón sin tropezar o enloquecer, con ese alguien que no soy yo. Entonces muevo la cola, por sí acaso.
DIENTES DE CABALLO
En la fiereza de la llanura jurarse amistad eterna, compartir las distancias, los exilios ese instante especial de la risa del espíritu aquel pequeño libro de las alabanzas el alivio de la mansedumbre. Encaminarse ahora con el viento del oeste en las sienes y el collar profético de dientes de caballo.
ALAS DE ABEJA
Desciende la penumbra con sus párpados cerrados y su inclinación de alas quietas. Desde una puerta misteriosa que se abre a un paisaje de nubes que pasan desciende una abeja que deposita un polen invisible sobre los ojos que despiertan.
MOCO DE PAVO
Para descifrar los mensajes ocultos por milenios de crecientes monomanías del dolor y el abandono, no son útiles sino alfabetos sangrientos.
Hay mucho por restaurar no de entusiasmos breves o pasatiempos virtuales sino despliegues profundos. Combates que no son moco de pavo.
RATA POR TIRANTE
Siempre medir desde las sombras hasta las luces del amarillo al azul del negro al luto las permanentes aplicaciones del sistema métrico a todo lo que nos circunda y no hablemos del tiempo festín predilecto de las mensuras o del dinero; pero nos extraviamos más allá de esa curva del camino o de las nubes
que pasan encorvadas. de los pájaros o la música de la brisa entre las hojas y la luz, la luz huye entre los dedos como rata por tirante.
OJOS DE GALLINA
Esa constancia al alba cenicienta a los limos amanecidos en campanarios de verano, picotear de guitarra que teje el tapiz polvoriento de la mañana, botones brillantes del pequeño horizonte párpados de relámpago: ojos de gallina.
PROPÓSITOS DEL CARACOL
Voy a irme muy lejos, ya me he puesto en camino. Algo ha cambiado desde hace siglos, tengo que irme muy lejos, hacia otros sitios de tibias humedades y forestas perennes muy lejos, donde las antiguas promesas finalmente se cumplan sin delatoras huellas de plata ni pesos de frágiles refugios.
CANTOS DE MURCIÉLAGO
Poseo sombras y tinieblas que como cataratas destilan en el espacio una lluvia de terciopelo y de una oscuridad blanda construyo mis túneles de luces distintas que mis ojos no ven, transcurro cerca de la risa de ciertos ángeles mientras la noche me recibe con un temblor desnudo cuelgo como nave de polvo tras el espanto que se arrastra desde el otoño antiguo de mis alas.
MOTIVOS DEL ZORZAL
Me distraigo en mi canto zurciendo mañanas imperfectas picoteando el rostro de la aurora en bosques y pantanos sin saber del propósito de mi canción al aire de la encendida alabanza a la transparencia de la brisa o al río inmemorial. Los recuerdos y los amantes se multiplican en el placer de un cielo abierto. Casi nada. La insistencia de un canto, que, aunque breve completa el sentido de los días a la deriva.
COLA DE LAGARTIJA
Ya alteraban nuestro antiguo sueño las primeras piedras que se hundieron en la tierra para construir Cnosos, ya no dialogábamos con el hombre como mucho antes y no fuimos nosotras quienes extraviamos la capacidad de comunicarnos sino que ellos eligieron otro camino. Dejamos la cola como un obsequio en memoria de otros tiempos en que sabíamos todas las respuestas.
PATAS DE GORRIÓN
Cuando quise huir de mi destino, cuando traté de llegar a tiempo a la única oportunidad, cuando la traición me acosaba de cerca, cuando la penuria me hostigaba los talones o lo efímero y el olvido me perseguían raudamente, cuando llegaba tarde a las lágrimas o a las despedidas, o lo que no fui me alcanzaba con facilidad, la providencia siempre me dotaba para mis evasiones de patas de gorrión.
ZAPATOS DE CAMELLO
La verdad sea dicha, aún sin llegar a ningún sitio definitivo estos zapatos son los testigos silenciosos de lo caminado en este mundo. Incansables casi, duraderos, despojados de brillos, ocultos de humildad y aunque a los sitios donde mis propósitos me llevaron no fueron sino sombras fantasmales motivos para otros sitios, permanecen alertas para iniciar otras travesías búsquedas inexorables espejismos que me sostienen. Apoyo de perdidas verdades: zapatos de camello.
JAULA DE TIGRE
Mi engaño aunque sencillo en la noche oscura mantiene al tigre soñando con la selva que vislumbra al otro lado de las rejas y aunque el amanecer lo inunde de una espera dolorosa, de evidencia malograda, a la noche repite su sueño selvático. Engaños de hombre esos de construir no otra cosa que tapiales sin salidas.
CEREBRO DE PINGÜINO
El andar erguidos no tarda en recompensarnos con crecimientos del cerebro y desde luego de inteligencias privilegiadas, lo dicen eminentes antropólogos y científicos, y a los pingüinos nos agrada porque incrementa nuestra autoestima.
OLFATO DE SABUESO
“Tú que estás de rodillas sin que el poderoso te obligue.” Manuel del Cabral
Cansado de husmear en los residuos de la memoria, mi olfato descubrió el olor más nauseabundo, el que desprende eso que es más que el cuerpo, el hedor que desprenden los serviles, los mercaderes, los que creen en el poder, los hipócritas faranduleros, los mensajeros de Dios.
La insensibilidad huele feo, señal que anticipa las podredumbres de la muerte.
SANGRE DE MOSQUITO
Comemos el pan que merecemos y aunque no lo parezca siempre con reservas. No repetimos de la misma piel la sangre subversiva ni su tradición valiosa. Amalgama de modestias y renuncia de eternidades mi efímero vuelo es rojo que fluye, que nunca se aferra a las certidumbres. Digestiones alquímicas crisol de razas: sangre de mosquito.
OJOS DE LECHUZA
Siempre acepté las propuestas de la oscuridad porque hice de la búsqueda el motivo de mi existencia aunque no me sometí a las órdenes de las profundidades de suspender la postrera curiosidad la última mirada con que mis ojos de lechuza vulneran la prohibición definitiva.
HOMO SAPIENS SAPIENS
Duro como puedo y sé que no soy el mismo de ayer o hace dos horas, muertes y transformaciones sucesivas, pero también destrucción lenta hasta la definitiva. ¿Me conozco a través de estados de conciencia que sin cesar arrojan nuevos contenidos a un universo caótico que todo lo deforma? ¿Qué hago con un presente que al instante es pasado o un futuro que no existe? ¿Soy, alguna vez en mi hipotético pensamiento? ¿Qué sustancia puede haber en algo que permanece cambiando? Y no es harina de otro costal el interrogar el propósito
de mis días en el mundo. Demasiadas preguntas sin respuesta para mi condición de Homo sapiens sapiens.
MEMORIA DE ELEFANTE
Limitaciones de la propagación del sonido, cortos alcances que impiden que clamores, alaridos, gritos de oscuras celdas de siniestras comisarías de ocultos recintos de torturas, de los impunes quejidos de los muertos por sospecha a escasa distancia permanezcan ajenos a nuestros oídos, de bombas y misiles que a pocos kilómetros se confunden con el silencio o desde el llano mismo del desamparo de chapa y de cartón tristes aguantaderos de la muerte, cuando el hambre clama silente a las orejas de los titiriteros y los estúpidos títeres. Para los responsables de tamaña orgía de mutismo e impunidad: memoria de elefante.
MANTIS RELIGIOSA
Cuídate de mi mirada que no en vano evoca dioses terribles que requieren devociones rigurosas. Mis brazos enérgicos se unen en una oración tan persistente que posibilita mi sustento. Falsa adoración, hipocresía, dicen y parecen ignorar mi inmolación por preservar mi especie. Facilidades del corazón que confía en su memoria efímera.
LA INQUIETUD DEL JAGUAR
He habitado la piedra días de soles violentos y noches de lunas poderosas. Los que me veneraron durante siglos incorporaron mi imagen a templos magníficos a pasadizos donde transcurrían dioses poderosos y primordiales donde se oraba en los reclinatorios del delirio. A esas ofrendas de sangre me asomé jubiloso a los días nuevos. El tiempo aún no concluyó su tarea de desgaste y olvido, lentamente desaparezco en la piedra que se deshace mientras mi doble vaga arrinconado en la jungla escasa ya sin esperanzas en el retorno de quienes me fijaron en la piedra venerable.
LOMO DE BUEY
Soporto todo por migajas de esperanzas. Me conformo. Mi universo se repite de surcos, senderos y horizontes chatos. Cargo sobre el lomo los trabajos y los días. Desde el establo no envidio al hombre que carga su faena. Se endurece mi carne en la dejadez de la rutina. Des/ventajas del andar descuidado que inclina los atardeceres hacia antiguas tristezas.
CADENA DE PERRO
A veces, se presentan oportunidades como para enviar al pasado y al olvido como para soltar la soga del telón sobre personas hechos ciudades calles esquinas pero el destino verdadero es el olvido imposible por ser mi fidelidad al recuerdo un fiero perro encadenado que no conoce de oportunidades y sí de eslabones tenaces y ladra rabioso a inalcanzables sombras. A la cucha perro.
EL DESVÁN DEL ORNITORRINCO
Resabios del esplendor de la tierra de unicornios, dragones y sirenas, en su desván el ornitorrinco con retazos diversos entrama su compostura y se burla de la evolución. Se mueve feliz y desde su ventana exigua contempla el mundo, pero, como en la industria humana añora algo: volar, poca cosa, modestia de ornitorrinco considerando nuestro anhelo de eternidad que las raciones del tiempo disipan.
MOSCAS DE ENERO
Toda la tarde sobre la mesa las moscas insistentes permanecían atentas en el propósito de hurgar en insignificantes migajas. 12 de enero en el patio, las hojas del paraíso se arquean en el ardor del verano. Las moscas regresan una y otra vez exponiéndose audaces al exterminio. Triunfa su obstinación, su inusitado propósito inagotable ante mi ánimo que se disuelve como la imagen de una baraja que no se espera.
CULEBRAS Y SERPIENTES
Le aplasté la cabeza. Después me dijeron que era una culebra, tan de vivos colores se erguía amenazante y era una culebra inofensiva disfrazada de serpiente. Daños de comprobar que no siempre las cosas son lo que parecen. Era una culebra y le aplasté la cabeza.
LLANTO DE HIENA
En la profundidad inaccesible de la selva, la hiena llora. Los charcos quietos del invierno le devuelven la imagen de su desagradable compostura y disimula los designios del azar torpe de la naturaleza impasible con la carroña que le tocó en suerte. Y es como si sonriera a su triste destino. Por eso, cuando en la soledad increíble del fondo de la jungla nadie puede observarla, llora el desconsuelo infinito de saber que para ella todo está dicho.
LA MOSCA ECLÉCTICA
Si de libre albedrío se trata nada como el eclecticismo de la mosca: gravita ufana en los jardines y jovial acaricia los pétalos de las flores más fragantes, le hechiza pasearse por los labios de los muertos, ricos o pobres, poderosos u oprimidos, las copas con vinos consagrados o profanos, los párpados cerrados de los amantes o las orejas de los viejos inmóviles en su limbo, no discriminan hurgar en excrementos variados, dejan sus marcas en las íes de los diarios y revistas o en los vidrios de los retratos antiguos. Los faraones conocieron su furor y su estrategia todos los veranos. Fanáticas de la diversidad nada como las moscas para conocer la libertad.
LOS ANIMALES NO PIERDEN TANTO
Qué desvío equivocado elegimos alguna vez oh, bestias insaciables con el abandono de frutos y manantiales sin saber que eran la inmortalidad. Y los animales que quieren ignorar la inquietud del tiempo y sus pesares, esperan, arrinconados por los hombres cuya única certeza es el conocer con espanto que en el Misterium Tremendum todo está perdido, que palabras y amores se disolverán en lo incomprensible como las lágrimas que guardamos o vertimos en el océano.
BLUES DE LA CARA DE MULA
(Mule face blues/ Oliver y Nelson)
Triste trepo la montaña, melancólica trepo, no soy burro ni caballo, sombría arrastro mi linaje con mi abatida cara de mula. Triste voy con mi carga y sólo digo, sólo digo tristemente que no sé quién es mi padre sólo sé quién es mi madre. Se fueron para siempre las mulas de Capadocia que decía Teofrasto eran fecundas. Triste voy con mi amargura, voy triste y arrastro con resignación mi cara, mi furtiva cara de mula.
LOS TESOROS DEL EQUIDNA
Para los que sueñan como viejos piratas con recóndito tesoros que nunca desenterraron nada como la tenacidad del equidna que husmea por todas partes cava con furia y fuerza prodigiosa y encuentra tesoros en cofres enmohecidos o ruinosas cajas. Pero, al contrario del hombre no le interesan el oro, la plata o las joyas, sólo hurga afanoso por su alimento de raíces y arena, muy lejos de esos sueños de viejos piratas ocultos en íntimas rutas olvidadas.
LA SONRISA DEL FARUNFER
Desde atrás del peor destino surge la fealdad infinita del farunfer, cuya sonrisa la aprovechan los dioses del caos para consuelo de los confiados traicionados o los suicidas impacientes.
LA COMPLACENCIA DEL CAÍ
Muy pocos aún deambulan con organilleros eligiendo en un azar aparente los doblados papelitos coloreados de los destinos ilusorios. No dudan, ágiles en las orillas suburbanas. Los que permanecen en las horas del bosque, vagan alegres comiendo frutos y caracoles. Como buenos sabios aman los ríos y en sus orillas se complacen en descifrar los diminutos guijarros del destino.
ANIMALES DEL JARDÍN
De poseer un jardín privado, albergue del ocio y las memorias vulnerables, lo habitaría con el bandicut, el escuerquers, el nombats, el tenrec que bosteza inagotablemente y el pequeño noolbenger que se alimenta sólo de polen, néctar e insectos diminutos. Huéspedes dilectos para la intimidad del murmullo de la hojarasca.
EL ASOMBRO DEL KOALA
Desde las ramas predilectas del eucalipto el koala contempla con invariable asombro como el resto de los animales se sustenta del caos mientras sólo él sabe del aceite delicioso de ese eucalipto en esos meses del año. Predilecciones extremas, metafísica del koala.
EL HOMBRE DEL BOSQUE
El orang-utan se burla de nuestra condición y nos replica con los años: vientres abultados, impúdicos, miembros grotescos, sacos en el cuello. Más inteligentes cuando jóvenes no obedecen las prohibiciones humanas y sienten repugnancia con ciertos grupos por el aroma de un sudor que emiten por ingerir dietas tan alejadas de las originales. Finalmente, ¿quién perdió la apuesta en aquella antigua encrucijada?
HOMO
Mamífero que prefiere los trópicos donde se encuentra con agrado. Si de conductas se trata no es muy distinto a los primates, se halla a gusto con la poligamia y la naturaleza para complacerlo hace que las hembras sean más numerosas, las crías nacen inmaduras y dependen mucho tiempo de sus padres, tendencia que se incrementó con los siglos y la tecnología. Son más cooperadores afuera que dentro de su propia casa. En general de naturaleza agresiva se disipan en ambiciones y quimeras. Construyen traiciones, olvidos, castillos en el aire y regresos imposibles. Esencialmente son terrestres.
EL OCASO DEL ASNO
Ahora dicen que matas al año más gente que los aviones, sobre tu lomo devaluado ya no cargas respetables, bíblicos traslados a Egipto o Jerusalén o a estar en boca de Zacarías; ya no símbolo de la humildad y lo fantástico, tu rastro se perdió en un destino antiguo de violencia y desprecio: de alfombra de flores a palos, fatigas, llagas y privaciones cuanto más resignado, es un deber llenarte de fardos y golpes, nada pudo tu casco seguro, tu resistencia, que con tan poca cosa te sustentaras. Cuando llegó el caballo elegante advirtieron de pronto tu impureza: eso, venías del desierto reino de Set y dominio de espíritus maléficos. ¿Para hacernos otra visita, el Mesías o algún otro dios escogerán una aeronave?
LA DISTRACCIÓN DEL RINOCERONTE
A ver, los indígenas dicen que es loco, los blancos que es miope o idiota, por cierto que es incomprensible: embiste con furia a leones, trenes, arbustos y esqueletos con ese trote infernal, contra enemigos imaginarios y se detiene de pronto para olfatear con negligencia una hojita cualquiera. Perdida la mirada en horas interminables puede observarnos con fijeza. Sabe nadar y se ahoga sin más. ¿Dónde estás rinoceronte? ¿Distraído, miope, temeroso, idiota? Pura contradicción, cristalizado en neblinas remotas, aferrado a las rutinas de idénticos itinerarios en un mundo de estrechas murallas invisibles, su coraza esquizofrénica -la debilidad de su furia-, lo acorralan en cambios imposibles, ensimismado en tabúes o al Grial de los orígenes. No lo sé y digo creo que los indígenas tienen razón: el rinoceronte es loco.
PAN DE COLIBRÍ
Mi alimento singular ha sido el pan del néctar de tus sueños en las tardes complacientes de tus labios de fábulas y breves abismos. En las despedidas abiertas he libado en el suspenso de un tiempo diminuto la dulzura susurrante de un abanico de guirnaldas. Pan de colibrí que brota de la garganta de la primavera y en un aleteo inverosímil se esparce y me mantiene suspendido como una canción inolvidable.
Datos Bio-bibliográficos (En la solapa)
Publicó en libro “Trece poetas” (Bibliograma, Instituto Amigos del Libro, Bs.As, 1967), Antología del Empedrado II y Antología del Empedrado III (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997). “Trabajos Forzados” (poesía) (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997); “Al otro lado” (poesía y prosa) ( Edit. Dunken, Bs. As. 1998; “En el desvío” (poesía) (L. J. Silver Producciones Literarias, Bs.As. 1999). “Pendientes” (poesía) (R. Salido), Junín, Bs.As, 2002. “La máquina nocturna y otros cuentos” (narrativa), (R. Salido), Junín, Bs.As., 2004. “Memorias del zoo” (poesía) –Ediciones Suárez, Mar del Plata, 2005.- Permanece pendiente de edición su poemario “De abusos e insistencias” (Premiado por el Fondo Editorial Rionegrino con su edición, contrato firmado en 1991; poemas premiados y editados en el libro “I poeti del Faro D’Argento (selección Lenguas Extranjeras), Riposto, Italia, 1998; Plaquetas: “Traslados” y “Los amantes”, (Plaquetas del Herrero – Ed. Radamanto, Villa María, Córdoba, 1998 y “Pequeños cantos del río del Este, (Antología), Papirolas Nº 16, Bs.As. 1999. Ha sido seleccionado en la Tercera y Cuarta Exposición Internacional de Poemas Poster de Poetas Iberoamericanos Contemporáneos-Universidad de Fredericton, Canadá- Academia Iberoamericana de Poesía. Ha colaborado en diversas publicaciones del país y del extranjero. Se encuentran varios textos en distintos sitios de Internet. Ha merecido cinco premios en poesía y uno en cuento. Posee seis libros inéditos.
CONTRATAPA
Atrapar el instante convexo y ascendente en que se unifican las distintas manifestaciones de vida en una unidad inapelable, es alcanzar la plenitud, también por un instante, de un aleteo de eternidad. Y nuevamente, Santiago Bao, tierra sangrante y abierta, deja fluir la apretada síntesis de su palabra por los surcos de la heridas del tiempo, horadando a la piedra de la realidad con el filoso estilete del desgaste filosófico del sueño, para que desde la aparente desesperanza de su desdoblamiento, retornemos: “Pan de colibrí que brota de la garganta de la primavera y en un aleteo inverosímil se esparce y me mantiene suspendido como una canción inolvidable.” “Memorias del Zoo” marca un hito en la prolífera y trascendente obra de Santiago Bao. Hito de luces que en la originalidad de la sugestión poética y en la madurez espiritual de su autor, recibimos si retaceos para nuestro goce y crecimiento.
Nené D’Inzeo Primavera de 2005
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