MEMORIAS DEL ZOO

 

                SANTIAGO BAO

   

                               poesía

 

                                           2004-2005

 

 

 

Tapa: pintura rupestre, cueva de Lascaux.

 

(Datos de impresión editorial, ISBN

impreso en Argentina

Datos de tapa

Datos de gramaje papel y tapa

Dirección autor, etc)

 

 

 

 

                                    ESTOS POEMAS

 

 

 

.

En el transcurso de la vida, a uno le pasan cosas alegres y ominosas, buenas y malas.

Conocer y tener y haber tenido amigos como los que guardo en lo más íntimo de mi corazón,

pertenece a las muy buenas. Para todos ellos que constituyen el motivo fundamental por lo

que persevero en este quehacer, les dedico este libro con amor entrañable.

 

 

 

                                 “Si no existieran los animales, la naturaleza humana sería

                                  más incomprensible todavía.”                                                                                                                                             

                                                                      George Louis Leclerc, conde de Buffon                                                                                                                                                                                                                                                                

                                      (Discurso sobre la naturaleza de los animales. París, 1753)

 

                                

                                 “Tigre, tigre, todo en llamas…”

 

                                                                                                             William Blake

 

 

                                “En los bosques hay una especie de Sátiro que los negros    

                                  llaman Quoias- Morru y los portugueses Salvaje.

                                  Tienen cabeza y cuerpo grandes y pesados y brazos nerviosos.

                                  Carecen de cola y marchan erguidos o en cuatro patas…                             

                                  Según los negros, descienden de los hombres, pero se han

                                  vuelto casi animales y permanecen siempre en la selva.”                                                                                                                                 

                        

                                                                                                              Olfert Dapper

                                                                                    (Descripción del África, 1668)

 

 

 

 

 

 

 

LAS OTRAS PUERTAS

 

 

 

 

En el umbral de la puerta

abierta por la noche,

el gato llueve.

Lo único que yo hice

fue cerrarla.

Ahora,

el gato maúlla.

 

 

 

 

 

 

LAGAÑA DE PERRO

 

 

De las pocas cosas

que me dejaron las ambiciones

me sustenté

en desolados paraderos

con el pan monótono

de las esperas

con las mordeduras

de la nada esparcida

por el silencio.

Albergue de la tristeza:

lagaña de perro.

 

 

 

 

 

LUBRICACIÓN PESADA

 

Para los que convirtieron

a la espera

en una profesión

y una costumbre

acechar a lo oportuno,

a los que no se conforman

con lo que cabe

en una mano,

a los que impidieron

a los sueños

-glotones empedernidos-

a encontrar una salida,

para ellos:

lubricación pesada,

aceite de elefante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JARABE DE ARAÑAS

 

Paciencias

huecos de la realidad

para atrapar

la imagen de la eternidad,

mientras llueve

en la orilla del mundo.

Perseverancias

del acechador

de la existencia,

los inevitables límites:

el viento,

las ramitas que mueven

la tela de las esperas,

paciencia infinita,

jarabe de arañas.

 

 

 

 

 

 

BABAS DE LOBO

 

Correr con furia

hacia el horizonte

con los ojos brillantes

siempre al horizonte móvil,

las uñas gastadas

mientras los recuerdos

buscan vanamente

su sitio,

el aullido en el océano

del mundo,

industrias clausuradas

de la libertad,

vehemencias fugaces,

babas de lobo.

 

 

 

 

 

 

 

 

POLVO DE MARIPOSAS

 

 

Para la angustia

de las puertas abiertas

de par en par

en las casas abandonadas,

del derrumbe incesante

en las habitaciones vacías,

para los que están afuera

y todas las puertas

dan al misterio,

para aquella mesa

y esas sillas desiertas

para siempre:

golpes de vuelo,

polvo de mariposas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LÁGRIMAS DE COCODRILO

 

 

Para quienes

la conquista de algún ingenio

fue a expensas

de la ingenuidad

-las ilusiones

del zonzo cuidadoso-,

nada como el cinismo

de la industria

del talento:

el furtivo engaño

de las lágrimas

de cocodrilo.

 

 

 

 

 

 

 

CANTOS DE GALLO

 

 

El gallo

cantó no tres

sino seis veces,

yo me quedé quieto

esperé un poco

y seguí durmiendo,

el gallo

hizo lo mismo.

Cuando desperté

la canilla permanecía

con su gotera

el pasto asomándose

por la ventana

y el gallo

picoteaba invisibles larvas

en el piso polvoriento.

 

 

 

 

 

 

 

ALAS DE CUERVO

 

A veces,

el tiempo rebota

en los espejos

un instante

como un río invisible

que transcurre

por cauces misteriosos.

Sombras del desván,

llagas de los sueños:

alas de cuervo.

 

 

 

 

 

 

 

 

COLA DE PERRO

 

Por sí acaso

muevo la cola

cuando de pronto

al lado

o enfrente

descubro el inquietante

universo del otro.

Y camino por las cornisas

de la razón

sin tropezar o enloquecer,

con ese alguien

que no soy yo.

Entonces muevo la cola,

por sí acaso.

 



 

 

 

DIENTES DE CABALLO

 

 

En la fiereza de la llanura

jurarse amistad eterna,

compartir las distancias,

los exilios

ese instante especial

de la risa del espíritu

aquel pequeño libro

de las alabanzas

el alivio de la mansedumbre.

Encaminarse ahora

con el viento del oeste

en las sienes

y el collar profético

de dientes de caballo.

 

 

 

 

 

 

 

 

ALAS DE ABEJA

 

 

Desciende la penumbra

con sus párpados cerrados

y su inclinación

de alas quietas.

Desde una puerta misteriosa

que se abre a un paisaje

de nubes que pasan

desciende una abeja

que deposita un polen

invisible sobre los ojos

que despiertan.

 

 

 

 

MOCO DE PAVO

 

 

Para descifrar los mensajes

ocultos por milenios

de crecientes monomanías

del dolor y el abandono,

no son útiles

sino alfabetos sangrientos.

 

Hay mucho por restaurar

no de entusiasmos breves

o pasatiempos virtuales

sino despliegues profundos.

Combates que no son

moco de pavo.

 

 

 

 

 

RATA POR TIRANTE

 

 

Siempre medir

desde las sombras

hasta las luces

del amarillo al azul

del negro al luto

las permanentes aplicaciones

del sistema métrico

a todo lo que nos circunda

y no hablemos del tiempo

festín predilecto

de las mensuras

o del dinero;

pero nos extraviamos

más allá de esa curva

del camino

o de las nubes

que pasan encorvadas.
Se nos escapa el canto

de los pájaros

o la música de la brisa

entre las hojas

y la luz, la luz huye

entre los dedos

como rata por tirante.

 

 

 

 

 

OJOS DE GALLINA

 

Esa constancia

al alba cenicienta

a los limos amanecidos

en campanarios de verano,

picotear de guitarra

que teje el tapiz

polvoriento de la mañana,

botones brillantes

del pequeño horizonte

párpados de relámpago:

ojos de gallina.

 

 

 

 

 

 

 

 

PROPÓSITOS DEL CARACOL

 

 

Voy a irme muy lejos,

ya me he puesto

en camino.

Algo ha cambiado

desde hace siglos,

tengo que irme

muy lejos,

hacia otros sitios

de tibias humedades

y forestas perennes

muy lejos,

donde las antiguas promesas

finalmente se cumplan

sin delatoras huellas

de plata

ni pesos de frágiles refugios.

 

 

 

CANTOS DE MURCIÉLAGO

 

 

Poseo sombras y tinieblas

que como cataratas destilan

 en el espacio

una lluvia de terciopelo

y de una oscuridad blanda

construyo mis túneles

de luces distintas

que mis ojos no ven,

transcurro cerca

de la risa de ciertos ángeles

mientras la noche

me recibe con un temblor

desnudo

cuelgo como nave de polvo

tras el espanto

que se arrastra

desde el otoño antiguo

de mis alas.

 

 

 

 

MOTIVOS DEL ZORZAL

 

Me distraigo en mi canto

zurciendo mañanas imperfectas

picoteando el rostro

de la aurora

en bosques y pantanos

sin saber del propósito

de mi canción al aire

de la encendida alabanza

a la transparencia de la brisa

o al río inmemorial.

Los recuerdos y los amantes

se multiplican en el placer

de un cielo abierto.

Casi nada. La insistencia

de un canto, que, aunque breve

completa el sentido

de los días a la deriva.

 

 

 

 

COLA DE LAGARTIJA

 

 

Ya alteraban

nuestro antiguo sueño

las primeras piedras

que se hundieron en la tierra

para construir Cnosos,

ya no dialogábamos

con el hombre

como mucho antes

y no fuimos nosotras

quienes extraviamos

la capacidad de comunicarnos

sino que ellos

eligieron otro camino.

Dejamos la cola

como un obsequio

en memoria de otros tiempos

en que sabíamos

todas las respuestas.

 

 

 

 

PATAS DE GORRIÓN

 

Cuando quise huir

de mi destino,

cuando traté de llegar

a tiempo

a la única oportunidad,

cuando la traición

me acosaba de cerca,

cuando la penuria

me hostigaba los talones

o lo efímero y el olvido

me perseguían raudamente,

cuando llegaba tarde

a las lágrimas

o a las despedidas,

o lo que no fui

me alcanzaba con facilidad,

la providencia siempre

me dotaba

para mis evasiones

de patas de gorrión.

 

 

 

 

 

ZAPATOS DE CAMELLO

 

 

La verdad sea dicha,

aún sin llegar

a ningún sitio definitivo

estos zapatos son los testigos

silenciosos

de lo caminado en este mundo.

Incansables casi, duraderos,

despojados de brillos,

ocultos de humildad

y aunque a los sitios

donde mis propósitos

me llevaron

no fueron sino

sombras fantasmales

motivos para otros sitios,

permanecen alertas

para iniciar otras travesías

búsquedas inexorables

espejismos que me sostienen.

Apoyo de perdidas verdades:

zapatos de camello.

 

 

 

JAULA DE TIGRE

 

Mi engaño

aunque sencillo

en la noche oscura

mantiene al tigre

soñando con la selva

que vislumbra al otro lado

de las rejas

y aunque el amanecer

lo inunde de una espera dolorosa,

de evidencia malograda,

a la noche repite

su sueño selvático.

Engaños de hombre

esos de construir

no otra cosa

que tapiales sin salidas.

 

 

 

 

CEREBRO DE PINGÜINO

 

 

El andar erguidos

no tarda en recompensarnos

con crecimientos del cerebro

y desde luego

de inteligencias privilegiadas,

lo dicen eminentes

antropólogos y científicos,

y a los pingüinos

nos agrada

porque incrementa

nuestra autoestima.

 

 

 

 

 

OLFATO DE SABUESO

 

                                      “Tú que estás de rodillas sin que el poderoso te obligue.”

                                                                                               Manuel del Cabral

 

Cansado de husmear

en los residuos de la memoria,

mi olfato descubrió

el olor más nauseabundo,

el que desprende eso que es

más que el cuerpo,

el hedor que desprenden

los serviles, los mercaderes,

los que creen en el poder,

los hipócritas faranduleros,

los mensajeros de Dios.

 

La insensibilidad huele feo,

señal que anticipa

las podredumbres de la muerte.

 

 

 

 

 

SANGRE DE MOSQUITO

 

Comemos el pan

que merecemos

y aunque no lo parezca

siempre con reservas.

No repetimos de la misma piel

la sangre subversiva

ni su tradición valiosa.

Amalgama de modestias

y renuncia de eternidades

mi efímero vuelo

es rojo que fluye,

que nunca se aferra

a las certidumbres.

Digestiones alquímicas

crisol de razas:

sangre de mosquito.

 

 

 

 

 

 

 

 

OJOS DE LECHUZA

 

 

Siempre acepté

las propuestas de la oscuridad

porque hice de la búsqueda

el motivo de mi existencia

aunque no me sometí

a las órdenes

de las profundidades

de suspender la postrera

curiosidad la última mirada

con que mis ojos de lechuza

vulneran la prohibición

definitiva.

 

 

 

 

 

 

 

HOMO SAPIENS SAPIENS

 

Duro como puedo

y sé que no soy el mismo

de ayer o hace dos horas,

muertes y transformaciones

sucesivas, pero

también destrucción lenta

hasta la definitiva.

¿Me conozco

a través de estados

de conciencia que sin cesar

arrojan nuevos contenidos

a un universo caótico

que todo lo deforma?

¿Qué hago con un presente

que al instante es pasado

o un futuro que no existe?

¿Soy, alguna vez

en mi hipotético pensamiento?

¿Qué sustancia puede haber

en algo que permanece cambiando?

Y no es harina

de otro costal

el interrogar el propósito

 

de mis días en el mundo.

Demasiadas preguntas

sin respuesta

para mi condición

de Homo sapiens sapiens.

 

 

 

 

 

 

MEMORIA DE ELEFANTE

 

 

Limitaciones

de la propagación del sonido,

cortos alcances

que impiden que clamores,

alaridos, gritos

de oscuras celdas

de siniestras comisarías

de ocultos recintos

de torturas,

de los impunes quejidos

de los muertos por sospecha

a escasa distancia

permanezcan ajenos

a nuestros oídos,

de bombas y misiles

que a pocos kilómetros

se confunden con el silencio

o desde el llano mismo

del desamparo de chapa

y de cartón

tristes aguantaderos

de la muerte,

cuando el hambre

clama silente a las orejas

de los titiriteros

y los estúpidos títeres.

Para los responsables

de tamaña orgía

de mutismo e impunidad:

memoria de elefante.

 

 

 

MANTIS RELIGIOSA

 

 

Cuídate de mi mirada

que no en vano evoca

dioses terribles que requieren

devociones  rigurosas.

Mis brazos enérgicos

se unen en una oración

tan persistente

que posibilita mi sustento.

Falsa adoración, hipocresía,

dicen y parecen ignorar

mi inmolación por preservar

mi especie.

Facilidades del corazón

que confía

en su memoria efímera.

 

 

 

 

 

 

 

LA INQUIETUD DEL JAGUAR

 

 

He habitado la piedra

días de soles violentos

y noches de lunas poderosas.

Los que me veneraron

durante siglos

incorporaron mi imagen

a templos magníficos

a pasadizos donde transcurrían

dioses poderosos

y primordiales

donde se oraba en los reclinatorios

del delirio.

A esas ofrendas de sangre

me asomé jubiloso

a los días nuevos.

El tiempo aún no concluyó

su tarea de desgaste y olvido,

lentamente desaparezco

en la piedra que se deshace

mientras mi doble

vaga arrinconado en la jungla

escasa

ya sin esperanzas en el retorno

de quienes me fijaron

en la piedra venerable.

 

 

 

 

 

LOMO DE BUEY

 

 

Soporto todo

por migajas de esperanzas.

Me conformo.

Mi universo se repite

de surcos, senderos

y horizontes chatos.

Cargo sobre el lomo

los trabajos y los días.

Desde el establo

no envidio al hombre

que  carga su faena.

Se endurece mi carne

en la dejadez de la rutina.

Des/ventajas del andar

descuidado

que inclina los atardeceres

hacia antiguas tristezas.

 

 

 

 

CADENA DE PERRO

 

 

A veces,

se presentan oportunidades

como para enviar al pasado

y al olvido

como para soltar

la soga del telón

sobre personas hechos

ciudades calles esquinas

pero el destino verdadero

es el olvido imposible

por ser mi fidelidad

al recuerdo

un fiero perro encadenado

que no conoce de oportunidades

y sí de eslabones tenaces

y ladra rabioso

a inalcanzables sombras.

A la cucha perro.

 

 

 

 

 

 

 

EL DESVÁN DEL ORNITORRINCO

 

 

Resabios del esplendor

de la tierra

de unicornios, dragones

y sirenas,

en su desván el ornitorrinco

con retazos diversos

entrama su compostura

y se burla de la evolución.

Se mueve feliz

y desde su ventana exigua

contempla el mundo,

pero, como en la industria

humana añora algo:

volar, poca cosa,

modestia de ornitorrinco

considerando nuestro anhelo

de eternidad

que las raciones del tiempo

disipan.

 

 

 

 

 

 

 

 

MOSCAS DE ENERO

 

Toda la tarde

sobre la mesa

las moscas insistentes

permanecían atentas

en el propósito

de hurgar

en insignificantes migajas.

12 de enero en el patio,

las hojas del paraíso

se arquean en el ardor

del verano.

Las moscas regresan

una y otra vez

exponiéndose audaces

al exterminio.

Triunfa su obstinación,

su inusitado propósito

inagotable

ante mi ánimo

que se disuelve

como la imagen

de una baraja

que no se espera.

 

 

 

 

 

CULEBRAS Y SERPIENTES

 

 

Le aplasté la cabeza.

Después me dijeron

que era una culebra,

tan de vivos colores

se erguía amenazante

y era una culebra

inofensiva

disfrazada de serpiente.

Daños de comprobar

que no siempre

las cosas son

lo que parecen.

Era una culebra

y le aplasté la cabeza.

 

 

 

 

 

 

 

LLANTO DE HIENA

 

En la profundidad inaccesible

de la selva,

la hiena llora.

Los charcos quietos

del invierno

le devuelven la imagen

de su desagradable compostura

y disimula los designios

del azar torpe

de la naturaleza impasible

con la carroña

que le tocó en suerte.

Y es como si sonriera

a su triste destino.

Por eso,

cuando en la soledad

increíble del fondo

de la jungla

nadie puede observarla,

llora el desconsuelo infinito

de saber que para ella

todo está dicho.

 

 

 

 

 

 

LA MOSCA ECLÉCTICA

 

Si de libre albedrío

se trata

nada como el eclecticismo

de la mosca:

gravita ufana en los jardines

y jovial acaricia

los pétalos de las flores

más fragantes,

le hechiza pasearse

por los labios de los muertos,

ricos o pobres,

poderosos u oprimidos,

las copas con vinos

consagrados o profanos,

los párpados cerrados

de los amantes

o las orejas de los viejos

inmóviles en su limbo,

no discriminan hurgar

en excrementos variados,

dejan sus marcas

en las íes de los diarios

y revistas

o en los vidrios

de los retratos antiguos.

Los faraones conocieron

su furor y su estrategia

todos los veranos.

Fanáticas de la diversidad

nada como las moscas

para conocer la libertad.

 

 

 

 

 

LOS ANIMALES NO PIERDEN TANTO

 

 

Qué desvío equivocado

elegimos alguna vez

oh, bestias insaciables

con el abandono de frutos

y manantiales

sin saber que eran

la inmortalidad.

Y los animales

que quieren ignorar

la inquietud del tiempo

y sus pesares,

esperan, arrinconados

por los hombres

cuya única certeza

es el conocer con espanto

que en el Misterium Tremendum

todo está perdido,

que palabras y amores

se disolverán en lo incomprensible

como las lágrimas

que guardamos

o vertimos en el océano.

 

 

 

 

BLUES DE LA CARA DE MULA

 

 

                                    (Mule face blues/ Oliver y Nelson)

 

 

Triste trepo la montaña,

melancólica trepo,

no soy burro

ni caballo,

sombría arrastro

mi linaje

con mi abatida

cara de mula.

Triste voy con mi carga

y sólo digo,

sólo digo tristemente

que no sé

quién es mi padre

sólo sé quién es

mi madre.

Se fueron para siempre

las mulas de Capadocia

que decía Teofrasto

eran fecundas.

Triste voy

con mi amargura,

voy triste y arrastro

con resignación

mi cara,

mi furtiva

cara de mula.

 

 

 

 

 

 

 

LOS TESOROS DEL EQUIDNA

 

 

Para los que sueñan

como viejos piratas

con recóndito tesoros

que nunca desenterraron

nada como la tenacidad

del equidna que husmea

por todas partes

cava con furia

y fuerza prodigiosa

y encuentra tesoros

en cofres enmohecidos

o ruinosas cajas.

Pero, al contrario del hombre

no le interesan el oro,

la plata o las joyas,

sólo hurga afanoso

por su alimento de raíces

y arena, muy lejos

de esos sueños

de viejos piratas

ocultos en íntimas

rutas olvidadas.   

 

 

 

LA SONRISA DEL FARUNFER

 

 

Desde atrás

del peor destino

surge la fealdad infinita

del farunfer,

cuya sonrisa

la aprovechan los dioses

del caos

para consuelo

de los confiados traicionados

o los suicidas impacientes.

 

 

 

 

 

 

 

LA COMPLACENCIA DEL CAÍ

 

 

Muy pocos aún

deambulan con organilleros

eligiendo en un azar

aparente los doblados

papelitos coloreados

de los destinos ilusorios.

No dudan, ágiles

en las orillas suburbanas.

Los que permanecen

en las horas del bosque,

vagan alegres

comiendo frutos y caracoles.

Como buenos sabios

aman los ríos

y en sus orillas

se complacen en descifrar

los diminutos guijarros

del destino.

 

 

 

 

 

ANIMALES DEL JARDÍN

 

 

De poseer

un jardín privado,

albergue del ocio

y las memorias vulnerables,

lo habitaría con el bandicut,

el escuerquers, el nombats,

el tenrec que bosteza

inagotablemente

y el pequeño noolbenger

que se alimenta sólo

de polen, néctar

e insectos diminutos.

Huéspedes dilectos

para la intimidad

del murmullo de la hojarasca.

 

 

 

 

 

 

EL ASOMBRO DEL KOALA

 

Desde las ramas predilectas

del eucalipto

el koala contempla

con invariable asombro

como el resto

de los animales

se sustenta del caos

mientras sólo él

sabe del aceite

delicioso

de ese eucalipto

en esos meses del año.

Predilecciones extremas,

metafísica del koala.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL HOMBRE DEL BOSQUE

 

 

El orang-utan se burla

de nuestra condición

y nos replica con los años:

vientres abultados, impúdicos,

miembros grotescos,

sacos en el cuello.

Más inteligentes cuando jóvenes

no obedecen

las prohibiciones humanas

y sienten repugnancia

con ciertos grupos

por el aroma de un sudor

que emiten por ingerir

dietas tan alejadas

de las originales.

Finalmente,

¿quién perdió la apuesta

en aquella antigua

encrucijada?

 

 

 

 

 

HOMO

 

Mamífero que prefiere los trópicos

donde se encuentra con agrado.

Si de conductas se trata

no es muy distinto a los primates,

se halla a gusto con la poligamia

y la naturaleza para complacerlo

hace que las hembras sean más numerosas,

las crías nacen inmaduras y dependen

mucho tiempo de sus padres,

tendencia que se incrementó

con los siglos y la tecnología.

Son más cooperadores afuera

que dentro de su propia casa.

En general de naturaleza agresiva

se disipan en ambiciones y quimeras.

Construyen traiciones, olvidos,

castillos en el aire

y regresos imposibles.

Esencialmente son terrestres.

 

 

 

 

 

EL OCASO DEL ASNO

 

 

Ahora dicen que matas al año

más gente que los aviones,

sobre tu lomo devaluado

ya no cargas respetables,

bíblicos traslados a Egipto o Jerusalén

o a estar en boca de Zacarías;

ya no símbolo de la humildad

y lo fantástico, tu rastro

se perdió en un destino antiguo

de violencia y desprecio:

de alfombra de flores

a palos, fatigas, llagas

y privaciones cuanto más resignado,

es un deber llenarte de fardos

y golpes, nada pudo tu casco seguro,

tu resistencia, que con tan poca cosa

te sustentaras.

Cuando llegó el caballo elegante

advirtieron de pronto tu impureza:

eso, venías del desierto

reino de Set

y dominio de espíritus maléficos.

¿Para hacernos otra visita,

el Mesías o algún otro dios

escogerán una aeronave?

 

 

 

 

 

LA DISTRACCIÓN DEL RINOCERONTE

 

 

A ver, los indígenas

dicen que es loco,

los blancos que es miope o idiota,

por cierto que es incomprensible:

embiste con furia a leones,

trenes, arbustos y esqueletos

con ese trote infernal,

contra enemigos imaginarios

y se detiene de pronto

para olfatear con negligencia

una hojita cualquiera.

Perdida la mirada en horas interminables

puede observarnos con fijeza.

Sabe nadar y se ahoga sin más.

¿Dónde estás rinoceronte?

¿Distraído, miope, temeroso, idiota?

Pura contradicción, cristalizado

en neblinas remotas,

aferrado a las rutinas

de idénticos itinerarios

en un mundo de estrechas

murallas invisibles,

su coraza esquizofrénica

-la debilidad de su furia-,

lo acorralan en cambios imposibles,

ensimismado en tabúes

o al Grial de los orígenes.

No lo sé y digo creo

que los indígenas tienen razón:

el rinoceronte es loco.

 

 

 

 

 

 

PAN DE COLIBRÍ

 

 

Mi alimento singular

ha sido el pan

del néctar de tus sueños

en las tardes complacientes

de tus labios de fábulas

y breves abismos.

En las despedidas abiertas

he libado en el suspenso

de un tiempo diminuto

la dulzura susurrante

de un abanico de guirnaldas.

Pan de colibrí

que brota de la garganta

de la primavera

y en un aleteo inverosímil

se esparce

y me mantiene suspendido

como una canción inolvidable.

 

 

 

Datos Bio-bibliográficos (En la solapa)

Santiago M. Bao nació el 5 de septiembre de 1936 en San Fernando (Pcia. de Buenos Aires).
Estudió Antropología en la Universidad de Buenos Aires, la que debió abandonar en 1976
luego del golpe militar de ese año.

Publicó en libro “Trece poetas” (Bibliograma, Instituto Amigos del Libro, Bs.As, 1967),

Antología del Empedrado II y Antología del Empedrado III (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997).

“Trabajos Forzados” (poesía) (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997);

“Al otro lado” (poesía y prosa) ( Edit. Dunken, Bs. As. 1998;

“En el desvío” (poesía) (L. J. Silver Producciones Literarias, Bs.As. 1999).

“Pendientes” (poesía) (R. Salido), Junín, Bs.As, 2002.

“La máquina nocturna y otros cuentos” (narrativa), (R. Salido), Junín, Bs.As., 2004.

“Memorias del zoo” (poesía) –Ediciones Suárez, Mar del Plata, 2005.-

Permanece pendiente de edición su poemario “De abusos e insistencias”

(Premiado por el Fondo Editorial Rionegrino con su edición, contrato firmado en 1991;

poemas premiados  y editados en el libro “I poeti del Faro D’Argento

(selección Lenguas Extranjeras), Riposto, Italia, 1998;

Plaquetas: “Traslados” y “Los amantes”,

(Plaquetas del Herrero – Ed. Radamanto, Villa María, Córdoba,

1998 y “Pequeños cantos del río del Este, (Antología), Papirolas Nº 16, Bs.As. 1999.

Ha sido seleccionado en la Tercera y Cuarta Exposición Internacional de Poemas

Poster de Poetas Iberoamericanos Contemporáneos-Universidad de Fredericton,

Canadá- Academia Iberoamericana de Poesía.

Ha colaborado en diversas publicaciones del país y del extranjero.

Se encuentran varios textos en distintos sitios de Internet.

Ha merecido cinco premios en poesía y uno en cuento. Posee seis libros inéditos.

 

 

 

 

 

CONTRATAPA

 

Atrapar el instante convexo y ascendente en que se unifican las distintas

manifestaciones de vida en una unidad inapelable, es alcanzar la plenitud,

también por un instante, de un aleteo de eternidad.

Y nuevamente, Santiago Bao, tierra sangrante

y abierta, deja fluir la apretada síntesis de su palabra

por los surcos de la heridas del tiempo, horadando

a la piedra de la realidad con el filoso estilete del

desgaste filosófico del sueño, para que desde la aparente

desesperanza de su desdoblamiento, retornemos:

“Pan de colibrí que brota de la garganta de la primavera y en

un aleteo inverosímil se esparce y me mantiene suspendido

como una canción inolvidable.” “Memorias del Zoo”

marca un hito en la prolífera y trascendente obra de Santiago Bao.

Hito de luces que en la originalidad de la sugestión poética y

en la madurez espiritual de su autor, recibimos si retaceos para nuestro goce y crecimiento.

 

 

 

                                                               Nené D’Inzeo

                                                            Primavera de 2005