
Susana
Cattáneo, Argentina
A Alejandra Pizarnik
Yo también fui
invitada
a ir hasta el fondo.
y conocí el infierno.
Volví, por
ahora,
porque unas voces
me advirtieron.
Cuando callen sus ecos,
Tal vez tomemos
té
con tu muñeca.
&
Efímera o inmensa. O las dos cosas. Caminaba
sobre el amarillo de playas destilando sal. Morena,
joven, su cabello partía en cada visita del viento a
países de rajás y califas. A veces se tornaba
invisible cuando era robada por algún caracol
enamorado. Pero aparecía luego. Más hermosa,
más, morena, con más gracia. Parecía danzar,
satisfecha, sobre el próximo viaje. Se alejaba. Se
perdía. Terminaba siendo una duda entre el estar y
el deseo
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