|
El Che en Montería
Por ANTONIO MORA
VÉLEZ
La
anécdota la contó Edgardo Nieto Visbal, concejal de Montería (1960-66) en
representación del MRL, vicerrector del colegio Atenas, instituto de
secundaria que la izquierda de Córdoba organizó para romper el monopolio
educativo que el clero mantenía por esos años, y también narrador, poeta y
soñador de utopías políticas redentoras. Según la versión suministrada por
Nieto a los entonces dirigentes y militantes del MRL que nos reunimos en
el patio grande de dicha casa de la calle 30 con carrera 7ª esquina –hoy
ocupado por dos construcciones— el Che Guevara habló con él en 1964 y que
luego de presentarse le pidió información para llegar a la región del San
Jorge con el fin de estudiar las posibilidades que ella le ofrecía a sus
planes de llevar la revolución socialista a todos los países de Suramérica.
Nieto contó que no lo reconoció al principio porque llegó impecablemente
vestido, sin barba ni bigotes, con un corte de cabello tradicional, con
unas gafas de intelectual inofensivo y un maletín de agente viajero que le
hizo pensar que se trataba de uno de los tantos vendedores de libros que
visitaban el colegio regularmente. Que se le presentó sin rodeos,
diciéndole yo soy el Che. Y que al notar su nerviosismo e incredulidad le
mostró un billete del Banco Nacional de Cuba –del cual había sido
presidente— y le propuso que observara la firma que él le iría a escribir
en una hoja y constatara que era la misma del billete. Al convencerse que
era él, Nieto emocionado le extendió su mano para saludarlo y entonces
sintió que agarraba a la historia con los dedos. Posteriormente el Che –dijo
Nieto— le preguntaría por los dirigentes revolucionarios de la colonia
llamada de Centro América, colonia de invasión que había sido organizada
por el partido comunista antes de la división entre pro-rusos y pro-chinos
y de la cual salió –con la victoria de la línea Pekín en sus filas— el
primer grupo de combatientes del EPL.
¿Qué pasó después? Ni Nieto ni nadie supo lo que le ocurrió al Che en el
San Jorge. Los dirigentes comunistas de ambas líneas calificaron de
fantasiosa la información del concejal revolucionario. Los campesinos del
San Jorge no la confirmaron. Ni los periodistas investigadores de la época
como Joaquín Cantillo y Jorge Valencia Molina. Pero no faltó quien
afirmara que el entonces dirigente político de la colonia, el maoísta
Pedro Vásquez Rendón, había mandado al Che para el carajo porque pretendía
ser el comandante de la revolución en Colombia. Lo mismo que hizo, meses
después, Pedro Antonio Marín, el jefe guerrillero de Marquetalia y hoy de
las Farc, quien –según tales versiones no confirmadas— le dijo al Che que
él nada tenía que enseñarle a unos comandantes con la experiencia
guerrillera de ellos contra las dictaduras de Ospina, Laureano y Rojas
Pinilla. Y que hicieron después los comunistas bolivianos, quienes le
quitaron el apoyo campesino al Che –afirmación divulgada por los
dirigentes cubanos—, lo que le facilitó al ejército localizarlo y
asesinarlo. Por esos años –dice la historia— los comunistas cubanos tenían
serias divergencias con los comunistas pro-soviéticos sobre la táctica y
la estrategia de la revolución continental.
Ahora que se cumplen 40 años de la muerte en Bolivia de Ernesto Guevara,
el guerrillero convertido en leyenda, se ha sabido que estuvo en el sur
oriente colombiano, en el mismo plan del San Jorge, lo que confirma la
posibilidad de que Edgardo Nieto Visbal, el soñador del colegio Atenas, no
haya confundido la realidad con la ficción y haya sido testigo de un
encuentro histórico que preludió el fracaso del idealista revolucionario
argentino pero que no lo hizo desistir de sus propósitos. El Che estaba
convencido, según su teoría del "foco", que bastaba con crear un grupo
insurgente en algún lugar de América para que la población se levantara
contra las oligarquías y el imperialismo. Pero no fue así y pagó con su
heroica muerte su equivocación. Una muerte que lo convirtió en mártir y en
leyenda. Y que hoy recordamos con admiración y respeto, en especial los
hijos de los indígenas y campesinos bolivianos de ayer, levantados hoy
contra el Imperio y la plutocracia gracias al triunfo electoral y al
liderazgo del indígena Evo Morales, quien adelanta con el apoyo de su
pueblo las tareas de liberación y de redención social que el Che no pudo
realizar con las armas.
Ver
otros artículos deAntonio |