LAS INMIGRACIONES A LA <PROVINCIA DE CARTAGENA>, SEGUIDO DE UN “DICCIONARIO” DE APELLIDOS DE ORIGEN ARÁBIGO.

por: Juan Dager Nieto

El desarrollo de los Estados Unidos, la apertura de Panamá con el ferrocarril trans-ístmico y luego con el canal interoceánico, estimularon las inmigraciones o movimientos de masas de unas regiones a otras tan distantes entre ellas como que iban de un continente a otros. Sobretodo de Eurasia hacia Norteamérica o Suramérica, en especial a Brasil y Argentina, países poco poblados o poblados por inmigrantes desde sus comienzos.

Brasil era grande, y además había liberado a sus esclavos y una revolución pacífica había hecho del emperador su embajador volante ante las otras cortes europeas. Kurdos, árabes, armenios, griegos, pertenecientes a la <Sublime Puerta> o Imperio Turco Otomano, constituyeron los primeros movimientos masivos hacia América del Norte. En menor escala hacia países de Suramérica como Colombia. Otros inmigrantes como los italianos, provenientes de países que después conformaron la unidad de Italia, estaban divididos en muchos principados independientes enfrentados entre sí o unidos contra el mayor poder político de la Península Itálica como lo era la Iglesia Católica, sustento de los Estados Pontificios.

Por otra parte, las guerras carlistas españolas y los hechos subsiguientes a la instauración de la República en España sumieron a grandes regiones españolas en suma pobreza entre finales del siglo XX, como fueron los casos de Galicia y Extremadura y el de los andaluces.

Los problemas en Rusia y en el norte de Europa, incluyendo desde luego a los de Alemania, pero también al buen clima de acogimiento de Holanda hacia los antiguos judíos sefardíes radicados en su territorio, los hizo cruzar el mar en busca de Curaçao y Aruba para desarrollar allí actividades comerciales. El movimiento hamburgués estimulado por Leo Von Lengerke hacia Bucaramanga y Santander en Colombia, con fines exportadores e im portadores, constituye ejemplos claros de cierto movimiento inmigratorio.

Pero, tal vez, el flujo de inmigrantes a Colombia, más importante por lo numeroso y por desarrollarse en un espacio de tiempo más amplio, fue el de los sirios, que incluía a habitantes de aquel país que después se separaría de él, como Panamá de Colombia, que es hoy El Líbano, o sea que vinieron libaneses, que en ese momento cronológico eran nacionales sirios políticamente hablando. Sin negar a otros grupos con su importante presencia la inmigración por antonomasia, dado su número y su tiempo de desplazamiento, más grande y más influyente que se ha realizado hacia nuestro país.

INMIGRACIÓN DE ALEMANES

Otra emigración de mucho interés fue la alemana. Aquella echó raíces primero en el Carmen de Bolívar, y luego, en Barranquilla. Adolfo Held, nacido en Bremen, vino al país a fines del siglo XIX, estableciéndose en el Carmen de Bolívar, en asocio de otros compatriotas suyos Hollmann, Heinz, Nobmann y Wehdeking. Algunos alemanes iniciaron la exportación de tabaco de la región del Carmen a Alemania, donde todavía hoy “Tabaco del Carmen” (esta obra de Bossa Herazo en comento es de 1967) quiere decir tabaco de óptima calidad. No se limitó el alemán Held al negocio del tabaco, e inició los de la ganadería, en el puerto fluvial de Jesús del Río, municipio de Zambrano. La ganadería Held fue la primera empresa de esta índole montada en Colombia a la moderna. Held introdujo los primeros ejemplares de ganado cebú al país, aquí en Bolívar.

INMIGRACIÓN DE FRANCESES

Los franceses empezaron a entrar al país en la época de la Independencia, y muchos de ellos lucharon a nuestro lado en aquella epopeya. Después fueron viniendo desgranados, algunos médicos, y no pocos tras el resplandor de los yacimientos de oro. Se citarán apellidos como Danglade, De Janón, Dereix, Durier, Grisolle, Joly, Lacharme, Lafont, Langlard, Latoison, Lavignac, Leclerc, La Franc, Lecompte, Lemaître, Mathieu, Orillac, Pavageau, Restigue y otros. La auténtica importancia de esta Colonia radica en su descendencia.

INMIGRACION DE HEBREOS SEFARDÍES

Esas inmigraciones serían la de mercaderes hebreos procedentes de Aruba y Curaçao. Dice Bossa Herazo, a quien copiaré en este escrito, de ellos, lo siguiente: “Sería de mucho interés señalar la importancia, que en nuestro incipiente comercio de entonces (se refiere al de finales del siglo XIX), ganaron muchas familias israelitas, que desde aquellas islas holandesas sentaron sus reales en Cartagena, Mompós, Santa Marta, y Barranquilla, donde destacaron no sólo por su sentido comercial, característico de la raza, (sería preciso decir “su cultura”, N.del A.), sino por su educación, filantropía, estricta moral pública y privada, e intachables costumbres. Basta señalar lo que, en la vida social, económica y política de nuestra región costeña han significado apellidos como Cásseres, Correa, Cortissoz, Del Valle, De Sola, Heilbrum, Juliao, (originalmente Julião), Junieles, Moreno, Naar, Pereira, Salas, Sourdís, Santodomingo y Toledano.

Continúa Bossa Herazo diciendo: “Ya se ha mencionado la emigración (debió decir inmigración) hebrea; se citarán también emigraciones (mejor diría con “inmigraciones” Bossa H.), no menos significativas, como la italiana”.

INMIGRACIÓN DE ITALIANOS

Inmigración, como la Italiana, tan importante en nuestra ciudad en todo el curso del siglo pasado, Aycardi, Beldini, Benedetti, Bonfante, Bossio, Bonoli, Bozzi, Calvo, Capella, Capurre o Capurro aquí, Cassiani, Dominghetti, Emiliani, Esquiaqui, Estarita, Franchesqui, Gallo; Gulfo,  fue originalmente Gurfo; Lamboglia, Mainero, fue originalmente Maineri; Marrugo, fue originalmente Marugno; Martello; Pitalugga, quedó como Pitalúa aquí; Rosano, Trucco y Volpe, son apellidos que han sonado mucho en esta ciudad, algunos desde hace más de 200 años.

Don Juan Mainero y Trucco, don Juan Capella, y don  Bernardo Capurro fueron, tal vez, los comerciantes más acaudalados de Cartagena en la segunda mitad del siglo XIX. El señor Mainero y Trucco, de fuerte y compleja personalidad, poseyó más de un centenar de casas en Cartagena, y más de 400 minas de oro en el Departamento de Antioquia y en 1871, fue uno de los fundadores de la marina mercante italiana. Fundó también el primer banco privado, el Banco de Cartagena.

Inmigración Siria y Libanesa.            

En la segunda mitad del siglo XX, alrededor de 1880, aunque hay datos un tanto imprecisos aún de que un poco antes también, llegaron a nuestro puerto sirios, y sirios de la zona del Líbano, que conformaba parte de aquel país y que desde 1944, al separarse Líbano de Siria, tendrían nacionalidad aparte tal como los panameños que pertenecían primero, a Colombia, y que después de la Secesión de 1903 adquirieron una nueva patria, Panamá.

Es este un buen ejemplo para que entiendan los colombianos de hoy día y los lectores en general lo que ocurrió en El Líbano, respecto de su anterior condición de perteneciente a Siria. Posteriormente, llegaron algunos emigrantes del Asia Cercana a Europa, pero nos detendremos ahora en los primeros, por la importancia que han tenido en nuestra región. Los libaneses, cristianos en buen parte, salían de sus montañas huyendo de la dominación turca, que subyugaba a su pequeño país, que desde hacia siglos tenía empeñada una intermitente guerra de liberación respecto del poder de la <Sublime Puerta>, logrando algunos períodos de relativa autonomía. La pequeña extensión territorial del país y del minifundio, también influyeron en la emigración.

También, influyeron, las noticias de una América donde se encontraban “tejos de oro en la calle”. Eso resultaba grato a los jóvenes ansiosos de hacer su vida en América, y de paso estimulaba el espíritu de aventura propio de finales del siglo XIX. Las noticias, muy probables de Panamá, con su Canal abierto en principio por el mismo personaje, Ferdinand de Lesseps, que años antes había abierto el Canal de Suez, en zona relativamente cercana a Siria y al Líbano, por lo tanto (notas intercaladas del autor del “Diccionario”, Juan Dager Nieto) son o pudieran ser los motivos todos de esa verdadera diáspora que fue la emigración de sirios y libaneses de sus respectivos países. Comparable en esos finales del siglo XIX solo a la emigración gallega a Argentina, Cuba y Venezuela, en los primeros decenios del siglo XX.

Aparte de haberse acostumbrado al medio ambiente nuevo, y a sus costumbres, como ninguna otra emigración, (para efectos de quienes estamos aquí, inmigración), los libaneses están hoy tan firmemente arraigados acá (el libro de Bossa Herazo es de 1967), que sin ellos no sería posible referirse a nuestra historia contemporánea. No hubo lugar o pueblo de la antigua provincia de Cartagena adonde no llegara un libanés. Los hijos, los nietos y los bisnietos de aquellos primeros inmigrantes son hoy, además de comerciantes, ganaderos e industriales, profesionales en todos los campos de la actividad científica o técnica, y de modo señalado participando en política.

Mencionaremos entre los denominativos patronómicos o familiares árabes (libaneses, sirios, egipcios, y otros del Maghreb y ya de modo universal dada la “Diáspora” que venimos anotando) apellidos como: Abidaud, Abisambra, Amín, Ayubi, Ambrad, Barbur, Bayter, Bechara, Chadid, Chagüi, Chediac, Dager, Fadul, Fayad, Gedeón, Ghisays, Jaller, Jattin, Malluk o Melluk, Mebarak, Morad, Mufarrij, Rumié, Safar, Samur.

Del “Directorio Telefónico de Cartagena”, sin fecha ni edición, el redactor de este <Diccionario…>, Juan Dager, ha tomado para sumar a la anterior lista elaborada por Bossa Herazo en su obra “Cartagena Independiente: Tradición y Desarrollo”, con notas introductorias de M.A.Pinzón y Rodolfo Segovia Salas, los siguientes apellidos de inmigrantes árabes (sería mejor decir de habla árabe) o bien de sus descendientes para un proyecto inconcluso de “Diccionario de Apellidos de Familias Árabes”, 1994,  a saber: Aarón, Abdala, Abiad, Abuabara, Abud, Abueitar, (Abueita, parece solo una variante del anterior), Afiuni, Ahmed, Akl (o sus variantes Akel o Akle), Alegüi, Alí, Aljure, que significa “Hijo del Cura o sacerdote” pues en el rito oriental estos pueden casarse, (sus variantes son Al Jure, Aljure, Aljuri, Alkhuri, Alkhure, Cure, Curi  (Cura en Chile), Ambrad, Andraus, Arabia, Arana (existe una similitud con el mismo apellido de origen vasco o euskera), Arends, Awad, Ayubb, (significa como “ayubi”, vencedor), Badlissi, Badrán o Bedrán, Bajaire, Baladi (de inmigración individual posterior a la histórica que anotamos, significa, nativo), Barakat, (significa “buena estrella”), (sospecho que Barake y aún Baruque son sólo variantes del original apellido o simple cambio fonético del mismo), Barguil, Basmagi, según Ballestas Morales era armenio, Beetar (variante Bitar), Behaine, Benavides (pasó al español hace siglos en España, significa “Hijo de Avid”), Benjumea (pasó al español hace siglos en España, significa “Hijo de Omeya u Umaya”, nobles originarios de La Meca, su más notable miembro fue el fundador de la dinastía Omeya de Damasco y conquistador de Egipto, Moawiya Ben Omeya, Beter (variante Better), Bitar, ver Beetar arriba, Blel, Borge (los de Cartagena descendientes de portugueses afincados en el Líbano en lo del aceite de oliva), Calume, Cure o Curí, ver Aljure y demás arriba, Chala, Chalabe, Chalela, Chalita, Chaljub, Chamat, Chamié, Chams, o Shams, significa “sol”, Char, Chartuni, Chediak, Chedraui, Chejuan, Chujfi, Daguer, (variante fonética de Dager con otra variante inventada aquí con grafía de “j”), David, Dimitriu, (es muy posiblemente de origen greco-libanés), Dumar, Dumett, (Dumit, muy seguramente variante gráfica del anterior), Egel o Eghel, El Gazi, Eljaieck (variantes Eljach y El Hayeck), Elnesser, Escaf, Estefan, Facuseh, Farah, Fayad, Fegali, Felix, Fram, Gain (Gahim), Ganem, Gossain, (en Chile está Gossen, que Allende llevó por su madre), Guebely, Habeych, Hadad, Hadra, Haggar, Haieck (ver Eljach, Eljaieck arriba), Hakim (significa “médico” o bien “sabio”), Halaby, Asan, Hawasly, Haydar, Helo, Hoayeck (ver Haieck arriba mencionado), Ilelaty, Isaac, Issa (nombre de Jesús en árabe), Jassir, Jalilie, Jasbon, Jassier, Jazime, Juan, Kappaz, Karduss, Kassab, Kattour, Lajud, Maida, Majana, Majul, Malof (o Maluf), Mansur (variante Manzur, significa “victorioso”), Mardini, Marún, Matuk, Marzán, Menassa (sin duda variante del anterior, Menazaz), Meneses (existe en portugués, seguramente del árabe), Misahaan, Moisés, Muhammad, Murra, Muvdi, Nader, Nain, Naizir, Nassar, Nazir, Neme, Nule, Numa, Oke, Osman (Usman es variante), Osta (Usta es variante y significa “artesano”, “obrero”, pronúnciese “ústed”), Padawí (Badawi o Padaui, significa “beduíno”), Palis, Quessep, Raad, Raisch, Reston o Restom, Saad, Sabbag, Safar (Sfer, Sfair, en variantes conocidas), Saer, Sagbini, Sagra o Sagre, Saker, Salej o Sallej, Salem (significa “paz”), Saleme o Salemi (ver Salem anterior), Salim (“paz” es su significado), Samra, Samer, Sanjur, Schamun, Segebre, Seija, Sejnaui (¿Sejauni?), Serje (¿?), Sesim, Shaikh, Sham (Chams, “sol”), Shek, Sidray (¿?), Siuffi, Soleiman, Spath, Stambulie (significa “oriundo de Estambul”), Succar, Tabet, Taffur (ya había pasado al español siglos ha en España), Tahan o Tajan, Támara (significa “dátil” o datilero), Tamer (Támara ¿?), Taua, Tawil, Theran, Tulena, Turbay (originalmente Tarabay), Uebje, Ustate (¿Osta, Usta o Ústed?, arriba mencionados), Yaber, Yabrudy, Yacamán, Yidi, Yemail (originalmente Gemail), Yubran, Zakzuk, Zarur, Zirene, Zurek.

 

 

 

 

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