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Rencor, nueva novela de Óscar Collazos
por: Ignacio Ramírez
No es lo mismo viajar a Cartagena que vivir en Cartagena y eso lo sabe bien el escritor Óscar Collazos, quien después de muchos años de experiencias internacionales en Cuba, Francia, Suecia, España y Bogotá, entre otras poblaciones populosas, un buen día hace ya varios años decidió armar maletas para irse a ver y respirar el mar que embrujaba a Obregón y que dio pábulo para sus fantasías y creaciones a cronopios que vienen y van desde el tuerto López hasta Gabo, de Candelario Obeso a Gómez Jattin, de locos, pues, de genios soñadores, gente que sabe que viajar y vivir son paralelos. Collazos ha vivido ya lo suficiente en Cartagena como para contarnos lo que parece que viene en Rencor, la novela que esta noche lanzará en Bogotá y que Planeta Editorial reseña como una obra en la que “Keyla, una adolescente desplazada, cuenta su vida colmada de momentos dolorosos y desgarradores, vividos en un medio excluyente, violento y de marcados contrastes sociales.
Se hace énfasis en que la
protagonista cuenta sus vivencias frente a la cámara de un documentalista
y que “su corta y oscura vida está iluminada por los
recuerdos de su cercana infancia, por sus juegos bajo un árbol de mango,
ante los resplandecientes arreboles del atardecer, bajo las constelaciones
de nombres que le gustan como Orión, Osiris y Andrómeda, y por sus sueños
de ser una estrella de la televisión. En otras palabras: Rencor quizás sea la primera novela colombiana que refleje esa Cartagena triste y sórdida y pobre que conocemos y lamentamos quienes sabemos que detrás del esplendor y las lentejuelas del turismo y las invasiones de personajes de sangre azul y mediopelo moral, crepita la miseria que atizan los políticos ladrones y los pícaros de toda índole que ahora mandan y gobiernan y disfrutan sus billetes sucios, al tiempo que aplastan a los débiles con sus ejércitos mafiosos. Son especulaciones de próximo lector, por supuesto. Pero como la Cartagena de hoy es un espejo fatuo de la corrupción, quienes se lo apostamos todo a las palabras tenemos derecho a divagar y esperar, al menos mientras sale el libro y lo compramos y lo leemos para ver si coincide nuestra ilusión con el relato. «Rencor me golpeó tanto que tuve que esperar un rato para asimilar esta "Cartagena real"... Sí, Cartagena real, lejos de la que nos venden los reinados y las agencias de turismo. Keyla Rencor nos cuenta una de las historias más dolorosas de este país (segundo país más feliz del mundo según una encuesta reciente). Su historia nos permite tomar la medida del rencor acumulado en tantas niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres de un país que a la larga tendrá que asumir las consecuencias de tanto olvido, de tanta miseria, simbólica como real. Se siente que detrás de esta novela hay mucha investigación y creo que ahí reside su fuerza», dijo la ultrafeminista Florence Thomas. María Jimena Duzán, la periodista, le echó flores ayer en su columna. Y ya sabemos que la Universidad del Valle le hará en este septiembre un homenaje a Óscar Collazos dentro de la Feria del libro del Pacífico, también con lanzamiento de Rencor previsto.
Óscar Collazos: Nació en Bahía
Solano en 1942. Narrador, ensayista y periodista de opinión, es autor de
una veintena de obras de diversos géneros. Doctor Honoris Causa en literatura de la Universidad del Valle. Desde sus primeros libros de cuentos (El verano también moja las espaldas, 1966, y Son de máquina, 1967) hasta el último (Adiós, Europa, adiós, 2000), su obra ha seguido un cambiante itinerario de temas y propuestas estilísticas, renovándose o volviendo a los escenarios de su origen. Entre sus novelas se destacan Crónica de tiempo muerto (1975), Todo o nada (1979), Jóvenes, pobres amantes (1983), Fugas (1988), Las trampas del exilio (1992), Adiós a la virgen (1994), Morir con papá (1997), La modelo asesinada (1999), El exilio y la culpa (2002) y Batallas en el monte de Venus (2004). En la actualidad reside en Cartagena y es columnista del diario El Tiempo. “Por esta coyuntura —dicen los editores— y por la agudeza de Collazos vale la pena enfrentarse a Rencor, para quizá, entender el destino inmediato que nos está esperando.” A los lectores ávidos, por nuestra parte, nos espera Rencor para sentir la vida en Cartagena, que no es la misma Cartagena de los viajeros y turistas sino la Cartagena de todos los cronopios, esa que no concede estaciones entre la vigilia y el sueño, igual que la vida ya no se sabe cuánto tiene de irreal y cuanto de real. Cartagena y Real (¿irreal?)
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