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por: Jaime de la Gracia
Todo lo que sabemos sobre la fotografía es que es nostalgia. Desde siempre
como especie, hemos padecido el sentido de la eterno, no aceptamos que somos
fugacidad. La capacidad de aprehender y retener la información que es lo que
compone la memoria, aligera la carga del no ser.
Hemos experimentado fijar la memoria en la
piedra, en el barro, en la corteza de los árboles y aún en nuestra propia
piel / Tattoo / es la fotografía otro intento de apresar la carrera del
tiempo, método menos estable y terriblemente frágil pero con una gran
capacidad para retener lo cotidiano de la belleza, una sonrisa, un beso, una
fiesta de familia o el gran hecho que puede cambiar la historia.
TENGO MI
FOTO LUEGO EXISTO
La fotografía está en
el orden de las revoluciones silenciosas.
Fue el gran poeta argentino Jorge Luis Borges quien escribió: -Tengo mi foto,
luego existo! Esta frase nos sirve para ilustrar hasta donde la fotografía
ha influenciado nuestros hábitos y alterado la conciencia, tanto en lo
objetivo como en lo subjetivo.
El desarrollo tecnológico en Occidente está asociado a la guerra, ha sido la
necesidad de librar los conflictos bélicos los que han impulsado el
desarrollo y la fotografía no es la exepción.
Los antiguos griegos
sabían sobre la fotografía, es así como en al año 300 a.c. Aristóteles
utilizó el cuarto oscuro para estudiar los eclipses de sol, más tarde
Leonardo Davinci en el siglo XVII también lo utiliza y además observó que
las imágenes en el cuarto oscuro eran de tamaño reducido e invertidas
conservando sus formas y colores. Pero fue en la guerra de la independencia
estadounidense donde se proyecta la fotografía como tal, siendo finalmente
la segunda guerra mundial donde se introdujeron elementos que darían el
gran impulso a la fotografía, es entonces cuando se hace posible obtener
fotografía a los pocos minutos de haberse tomados, lo que viene después, el
ordenador, la fotografía satelital, prenatal etc son los umbrales del nuevo
desarrollo.
Magia, Poder y
Fotografía
Pero ojo!!! No en todas
las civilizaciones y culturas de nuestro tiempo la fotografía es bienvenida,
muchas de estas civilizaciones oponen una gran resistencia a la fotografía
por atribuirle a la misma capacidades mágicas negativas, por ejemplo, en los
Andes suramericanos / Bolivia, Perú, Ecuador, Chile / los moradores de las
sierras no permiten que se les haga una foto por temor a perder el Alma. Al
ser retratados quien retrata le está robando el alma al retratado.
Mucho de esto mismo lo vemos también en los círculos y niveles de la
economía especializada donde se criminaliza y se le teme a la fotografía,
centros de altas tecnologías, instalaciones militares, convenciones donde se
toman decisiones que afectarán a millones de seres humanos etc, prohiben
expresamente hacer fotografías, por temor a perder el alma.
Para concluir digamos que una buena foto puede iniciar una guerra o evitarla
en lo social o en lo personal.
Berlín – Alemania
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