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ANTOLOGIA HISPANA DEL SONETO TANÁTICO PROLOGO Por Fredo Arias De La Canal
Norma Suiffet, quien con su finado esposo Rubinstein Moreira fueron los fundadores‑directores de LaUrpila ‑revista poética que cumplió 20 años de existencia‑en el número Julio‑Diciembre del 2000, en el preámbulo a su poema mayor: Una medalla azul de lapislázuli, confesó lo siguiente: Estos poemas fueron compuestos en dos etapas, tal como sus fechas lo atestiguan. Surgieron misteriosamente, como dictados por una voz interior que deseaba expresar una idea y la plasmó en símbolos: una medalla, el azul, y el lapizlázuli. El azul se refuerza, integrándose al color intrínseco del mineral que lo engloba. Interpretarlos es misión del lector. Las dos etapas fueron también misteriosas. Los poemas manuscritos, quedan depositados en un anaquel y olvidados. Años después, resurgieron en un Momento trágico de mi existencia. Volvieron los símbolos, como catarsis de la crisis y otra vez yacieron en el mismo anaquel. Hace poco tiempo, renacieron. Ya no hay tercera etapa: así cumplió la voz misteriosa, sumisión de esperanzar un alma yacente en un ocaso gris, y ahora están listos para ver la luz. Tal vez pueda, mi Medalla azul de lapislázuli, transmitir optimismo, sembrar esperanzas en otras almas inmersas en otro ocaso gris, y les ofrende un amanecer luminoso.
JUANA BORRERO (1877‑96), cubana
Quiero morir cuando al nacer la aurora su clara lumbre sobre el mundo vierte, cuando por vez postrera me despierte la caricia del sol abrasadora.
Quiero, al finalizar la última hora, cuando me invada el hielo de la muerte, sentir que se doblega el cuerpo inerte inundado de luz deslumbradora.
i Morir entonces! i Cuando el sol naciente con su fecundo resplandor ahuyente de la fúnebre noche la tristeza,
cuando radiante de hermosura y vida al cerrarme los ojos, me despida con un canto de amor Naturaleza.
FEDERICO GARCIA LORCA (1898‑1936).
Yo sé que mi perfil será tranquilo en el musgo de un norte sin reflejo. Mercurio de vigilia, casto espejo donde se quiebre el pulso de mi estilo.
Que si la yedra y el frescor del hilo fue la norma del cuerpo que yo dejo, mi perfil en la arena será un viejo silencio sin rubor de cocodrilo.
Y aunque nunca tendrá sabor de llama Mi lengua de palomas ateridas si no de cierto gusto de retama,
libre signo de normas oprimidas seré en el cuello de la yerta rama y en el sinfín de dalias doloridas.
Sólo pervive lo que está en mi mente: si la rosa no muere, es porque aspiro su aroma. Si en el río yo me miro tórnase espejo su fugaz corriente.
Todo vive y perece en mi presente: lo que espero y deseo, lo que admiro. El amor es posible si deliro, el tiempo es invención de mi presente.
Mis pies fijan y borran el camino. Busca en mis labios su sabor el vino, en rní la noche sus metales vierte.
Bebe su azul el cielo en mi pupila y por mis venas el caudal desfila que a diario forma el río de la muerte.
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