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Lo Cotidiano
delagracia@hotmail.com
El Gran Talibán
 
por:
Jaime de la Gracia
La historia se guía por guiños, aunque son
los hechos lo que la determinan. No siempre ha sido una acción violenta la
que ha marcado esas etapas: la aparición de la lectura en silencio, la
imprenta de Guttemberg, el camino que va de la mula a Internet entre otros
así nos lo confirman. Lo cotidiano avanza a manera de ondas y sus
movimientos generan fuerzas imprevisibles, no estamos sujetos a esas ondas
pero nos arrastran a su antojo. El 11 de septiembre del año 2001 el mundo
asistió al final de la pesadilla de Spengler. La
visión del hundimiento de la cultura occidental que vislumbró el pensador
en uno de sus habituales paseos nos tomó por sorpresa, con la cuchara y el
yogurt en la mano, el gesto se congeló frente a la pantalla del televisor
que mostraba dos moles de cemento y acero cayendo echando humo y fuego; más
que caer, se derretían. Esta es la primera pesadilla escrita que se torna
mediática y colectiva
Dos o tres días después / en estos casos el
tiempo es redondo / Cuando el presidente norteamericano tira los zapatos y
entra a una moché para conciliar lo que se ha derrumbado, se inaugura un
nuevo tiempo o era que podríamos llamar La del Gran Talibán.
Era maluca, que se anuncia con una
nueva noche de San Bartolomé pero al revés. Es por simpatía que asistimos a
la sanchificación del Quijote y a la quijotización
de Sancho. La talibanización de occidente se dará
por el caso contrario, o sea por antipatía.
El lenguaje es inocente,
el Locutor no lo es.
El lenguaje como signo
pasa de banal a matonil y se torna
promiscuo; los jefes de estado intercambian mensajes de asesinos confesos
confesados en público frente a los flash del periodismo internacional, con
una sonrisa ante las cámaras se duelen de haber equivocado el momento y el
lugar para asesinar a tal o cuál fulano o zutano.
Es la aparición en escena de la Súper
derecha religiosa y de los Estados-Lobos, estos estados depredadores
justificaran toda acción que como estados legales ejecuten para garantizar
el final de la historia.
El Gran Talibán
en nombre de Dios, la Civilización, la Seguridad y la Libertad, le declara
la guerra a Dios, a la Seguridad, a
la Civilización y a la Libertad.
Fueron el Ordenamiento y el Seudo erotismo
alemán de los siglos XVIII y
XIX los que originaron e inspiraron
el pensamiento de filósofos como Schopenhauer,
padre de la representación y de la voluntad, que ató el universo al autoritarismo y a la
lógica, y Nietzsche
-este último llegó incluso a la paranoia de asexuar
las expresiones artísticas en detrimento de lo animal / fuerza primigenia
creativa impulsora de la belleza /-. Los Estados –Lobos se toman para
sí el auto reconocimiento en sus intereses dispares y disparatados. La
justificación ideológica no les faltará y esta nace de la satisfacción y la
autocomplacencia de lo que podremos llamar La Escuela de Epulón o de la
Barriga Llena; esta escuela originada del pensamiento satisfecho, es
excluyente, esquiva la contradicción; es más: se da el lujo
de prescindir de ella. Formas de su pensamiento están dadas en
el FMI, el BID, la Globalización, el Neoliberalismo, el Fin de la historia,
documentos recientes como la Carta de América y la idea de que el hambre,
la miseria, el no acceso a los bienes primarios y la falta de derechos
humanos por sí solas no generan rebeliones en las masas que las padecen. Esta
teoría, además de descalificar toda oposición a las arbitrariedades de las
instituciones, también relega los conflictos bélicos de baja intensidad que
se libran en los centros urbanos castigados por las aberraciones económicas
y el hostigamiento social a meros
casos de policía.
El Gran Talibán hace aliados y crea coaliciones según sus necesidades
y de acuerdo a sus necedades y dentro de esos aliados incubarán y colisionará
con sus futuros enemigos a los cuales ha despertado; algunos en sus
antiguas formas de osos derrotados ya anuncian sus planes para la nueva era
y empiezan a destinar sus presupuestos a la compra y desarrollo de
armamentos en detrimentos de los otroras
programas sociales
Los aliados se fortalecen de las ventajas
al aliarse a la gesta santa del todos conmigo o con los malos. A nombre de
estas ventajas renuncian a su reserva de moral y no le temen al
desprestigio de verse reducidos a satélites del Gran estado lobo, el cual
viviendo su propia edad media con armas nucleares, arrastra a la barbarie a
todo aquello que pomposamente alguna vez llamamos de modernidad dentro de
la cultura occidental.
Dentro de esa alianza los Lobos-Estados se
miran con desconfianza y duermen con un ojo abierto y resentidos de su
otrora independencia y solvencia política.
El
Gran Talibán está solo, no tiene amigos, tiene
intereses y busca interesados, el poder no se da el lujo de la amistad,
este se ofrece y se garanta todavía en la vieja Pax
Romana.
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