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"La última máscara" Por Antonio Mora Vélez
En este su libro de poemas y artículos que hoy lanzamos ("La última máscara", Sincelejo, junio 2007), el abogado, docente y escritor Oscar Flórez Támara ha asimilado el mensaje de los grandes humanistas y asume en consecuencia la misión de descubrir la razón oculta de “los cráteres del odio”. Sabe que los pueblos que no tienen una visión de futuro no pueden superar los obstáculos que lo separan del desarrollo y el bienestar. Sabe también que para llegar a tener esa conciencia del porvenir es necesario aunar al conocimiento de las causas del atraso una buena dosis de valores supremos, unir ciencia política y ética, para evitar que caigamos en el fanatismo y sigamos siendo pueblos domesticados, incapaces de pensar por sí mismo. Porque si la política se separa de la Ética, la política se convierte en enemiga del hombre. El columnista Oscar Flórez Támara tiene los pies bien puestos sobre la tierra. El problema fundamental para él es que Colombia es un pueblo de "ignorantes que votan". Un país en donde "el problema no está en que unas personas trabajen más que otras sino que unos pocos son los dueños del poder político y económico...". En donde el fondo del problema es el "maltrato y explotación de los seres humanos" que están por fuera del poder. De allí que la democracia no sirva a las mayorías y que no le dé cabida a los valores del respeto, la tolerancia, la aceptación de desiguales, la inclusión, los derechos humanos. Y que, como lo dice en uno de sus poemas: "El hombre... ahora ande con pasos de animal". Para el estudioso de la política Oscar Flórez Támara, Colombia transita por los caminos tortuosos de un "capitalismo cínico y perverso" que va en contravía de los procesos que los pueblos han ido creando al sur del Río Grande para tratar de construir un nuevo Poder "sobre los hombros de la dignidad humana". Ve al pueblo "acostumbrado a sus abismos y sus miserias". Y a una juventud "adicta a la superficialidad". Unos y otros engañados por la propaganda de una sociedad que se enmascara para ocultar la realidad que la destruye. Pero como lo dice textualmente: "Ninguna sociedad puede darse el lujo de construir sobre los postulados de la mentira". "El mal y la injusticia no triunfarán siempre", dice en esa misma dirección Hafez, el poeta persa. El profesor que es Oscar Flórez cree en la educación formativa y en la juventud como solución a la crisis pero se lamenta que nuestra juventud "nace vieja y sin fuerzas" y aspira a que ésta salga del mundo pragmático y conformista en el que está condenada a vivir por obra y gracia de los paradigmas del sistema y se convierta en una "juventud llena de esperanzas y de alegría... que no sea mera copia de una sociedad y putrefacta". Es también consciente de que "todo aquel que cree resolver un problema (eliminando) a quien considera su enemigo, lo está multiplicando". Por ello no ve salida al actual problema social y político colombiano por la vía del crimen y de la confrontación armada. Y le pide seriedad y humildad a los actores del conflicto y les pone como ejemplo al Papa, quien le pidió perdón a la humanidad por los errores cometidos por la Iglesia en siglos pasados. El poeta Flórez Támara le pide perdón al Señor en uno de sus versos "por no decir nada/ ante la muerte infamante". “Por la indiferencia aposentada en (su) alma”. Por ser un poeta solitario que clama en el desierto. Y se pregunta en qué momento se anidó el silencio en su garganta. Qué suerte dolorosa persigue al mundo. Y en qué momento el hombre ”equivocó su paso”, llenó de cicatrices las calles de Colombia y convirtió en inútiles los sueños del hombre. Decía en un artículo anterior que el poeta Flórez Támara está escribiendo los “filosofemas” iniciales de lo que va camino de ser un ética social surgida de la observación de las miserias humanas pero tamizadas por el alma buena del poeta que sabe distinguir el pienso del estiércol. Y que tales escritos nos permitían vislumbrar futuros procesos de interpretación de la realidad con mayor hondura y extensión. En este libro avanza un peldaño más en esa dirección. Y por eso estoy seguro que el Señor lo ha perdonado luego de leer sus poemas y sobre todo sus artículos de prensa. En éstos está escrito lo que hay que escribir en estos momentos de crisis.
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