“De allá y de acá” 

 

Por ANTONIO MORA VÈLEZ

 

El Caribe es un mundo mágico en el que son posibles todas las anécdotas y todos los desenlaces. La exuberancia de su naturaleza, las maravillas de su historia regional, la riqueza semántica de su lenguaje y la siempre viva imaginación de sus habitantes, dan para todo eso y para más. De modo que no es casual que un narrador del Caribe, y más exactamente de Mompós, ciudad que respira el pasado por sus calles y que es una fuente inagotable de leyendas maravillosas, haya escrito un libro de cuentos como “De allá y de acá”. Por algo se ha dicho que lo real maravilloso de Alejo Carpentier y el realismo mágico de García Márquez son la expresión de esta realidad caribeña que informa –a la manera aristotélica—toda nuestra literatura. Por algo dice el doctor Armando Benedetti Jimeno, prologuista de la obra que comentamos: “El Caribe no es otra cosa que un cuento único contado una y mil veces de distinta manera”.

Su autor: el abogado y ex -alcalde de Cartagena Manuel Domingo Rojas, ha logrado aunar en “De allá y de acá” su destreza como narrador, su cultura general de intelectual y de viajero, y la magia de su tierra y del Caribe, para producir una obra que se lee desde el primer cuento hasta el final y que le deja al lector la agradable impresión de haber vivido una deliciosa aventura literaria y al viejo compañero de aulas la satisfacción de no haber perdido el tiempo en una obligada lectura de amistad. Porque, la verdad sea dicha, este libro que Manuel Domingo Rojas me obsequió con cinco años de retrazo, es de esos libros que merece la pena guardar para ilustrar una futura charla sobre la narrativa costeña y el embrujo de esa realidad que nos identifica. Pero sobre todo, para mostrar cómo se escribe este tipo de literatura con solvencia y propiedad, manejando ese ambiente de misterio que hay en las pequeñas historias ribereñas, montunas y portuarias del Tercer Mundo y sin perder un solo momento el interés del lector.

La cultura oral, como lo sostiene el prologuista, es la principal tributaria de este libro. “Y esa cultura oral es el mundo de los antepasados del cual la muerte es apenas un paro forzoso”, agrega el doctor Benedetti Jimeno.  Como si estuviéramos en un velorio caribeño, Manuel Domingo nos cuenta las historias del asesino que presumió  serlo toda la vida hasta el día en que el azar le permitió cumplir sus sueños, de la pareja víctima de los sortilegios del candomblé, del extraño funeral de Salvador de los Ríos,  de la enigmática tarjeta de Navidad que le cambió la vida a una joven, del trago de whisky que le permitió recuperar el tiempo a Nemesio, y de la magia de unos zapatos “capricho” que le cambiaron la personalidad a Olegario. Todas ellas contadas con la naturalidad del experimentado narrador que utiliza el lenguaje justo y apropiado para decir lo que quiere,  y  que utiliza en varios de sus cuentos un remate sorpresivo que te deja sin ganas y sin tiempo para pensar en otra cosa, un remate que te “noquea”, como dice Vargas Llosa debe ser el triunfo del cuento sobre el lector.

Celebro este libro de Manuel Domingo Rojas porque su nombre no figura en los listados de las asociaciones y clubes de escritores de la Costa,  teniendo todo el derecho a figurar en ellos. Alguien que ha escrito Chango, Los misterios del Candomblé, La Tía Lilia y Los tres funerales de Salvador de los Ríos, tiene ya ganado su sitio en la historia de la literatura costeña. Sus cuentos son legítimos herederos de los que hace años escribieran José Felix Fuenmayor, Eduardo Arango Piñerez y Alvaro Cepeda Samudio.  Son cuentos que, como dice Jairo Mercado Romero en su obra “La cultura del cuento y el cuento de la cultura en el Caribe colombiano”,  captan ese mundo de personas anónimas, del montón, que no figuran en los textos de historia ni en las páginas sociales de los periódicos ni en las revistas de farándula pero cuyas experiencias vertidas al texto literario nos proporcionan sabiduría y felicidad.


 
Antonio Mora Vélez nació en Barranquilla, Colombia, en 1942, estudió la secundaria en Monterķa y la carrera profesional de Abogado en la Universidad de Cartagena. Ha publicado los libros de cuentos Glitza (1979), El juicio de los dioses (1982), Lorna es una mujer (1986) y La Duda de un Įngel (2000). Ha publicado también el libro de ensayos Ciencia Ficción: el humanismo de hoy (1996) Ha sido antologado en la antologķa internacional Joyas de la Ciencia Ficción (1989) y en Contemporįneos del porvenir: Primera Antologķa de la Ciencia Ficción Colombiana (2000). Un cuento en Axxón: "Iod, el śnico" (146).

 

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