Las damas también repiten

Omara Portuondo,

la enormidad de la canción

por: Ignacio Ramírez

Hoy martes 15 de agosto regresa a Bogotá la gran cantante y bailarina cubana Omara Portuondo, para cumplir una promesa hecha durante su reciente presentación en el pasado Festival Iberoamericano de Teatro, cuando agotó localidades y cautivó a un público frenético que le reclamó volver para que la gente no tuvo acceso en esa ocasión pueda esta vez verla, oírla y aplaudirla.

Para presentarla ahora quizás sirvan de buen comienzo las palabras del crítico Luis Martín: "Omara es la enormidad de la canción de los últimos años en la isla más indómita del Caribe". Con ella, como sucede con cantantes de la talla de Ella Fritzgerald, Lean Horne, Sarah Vaugahn, o de las cubanas Olga Guillot y Celia Cruz, se enlazan generaciones como lo hará siempre aquello que no se deje ajustar livianamente el corset de un tiempo, una moda, una tendencia pasajera, como lo hará siempre lo trascendental. Omara Portuondo pertenece, por derecho propio, a la raza de los grandes, de los elegidos. Su nombre, como los ya mencionados, merece figurar en el libro de honor de la música.

En sus giras por el mundo ha cosechado importantes premios y ha conquistado los más exigentes auditorios. Incluso un público tan mimado como el japonés, en 1992, supo apreciar sus cualidades y su fresca voz, quedando sobrecogido al escucharla cantar, igual que lo había hecho veintidós años antes, en su primera actuación con motivo de la Expo 70.

Los profesionales y el público especializado destacan la calidad y la pureza de su interpretación. Sobre ella ha dicho el crítico Adolfo Montejo "pasea del canto del decir a los altos registros: canta como nadie a media voz pero también sabe tocar el cielo de las canciones". Su versatilidad, esa capacidad que le permite pasar, siempre con una vocalización precisa y cuidada, de un estilo a otro con total dominio y sutil maestría, hace que la vivamos ora sosteniendo un discurso intimista, ora envuelta en la exuberancia rítmica que caracteriza al Caribe. Filin, jazz, nueva trova, canción tradicional cubana, son, danzón, bolero, habanera... son algunos de los géneros musicales a los que ha aportado su talento y su personalidad. Omara es una cantante que se nos brinda como algo más que eso, un músico de la gran talla. Y no sólo eso, paralelamente ha desarrollado sus dotes de bailarina y actriz. Perteneció al cuerpo de baile del mundialmente famoso Cabaret Tropicana y fue pareja, en su tiempo, del mejor rumbero de Cuba, Rolando Espinosa.

Como actriz son memorables sus interpretaciones en las películas "Cecilia Valdés" y "Baraguá". Ningún escenario le es extraño. Desde el cabaret al teatro, desde el set de televisión al plató cinematográfico. Conoce todos los terrenos como conoce y domina todos los estilos. Omara es lo que se ha dado en llamar una "artista de artista".

Tuvo la fortuna de crecer en un ambiente propicio al arte. Sus padres, ambos aficionados a la música, transmitieron a la pequeña Omara el conocimiento de la música tradicional cubana, sus primeras raíces.

Luego vendría la admiración por Ernesto Lecuona, Isolina Carrillo, Bola de Nieve, Rita Montaner, Benny Moré, Arsenio Rodríguez y tantos otros.

En el aula de mecanografía donde por las noches ampliaba su formación académica, conoce a Eva Martiatu, adolescente como ella y en cuya casa se reúnen jóvenes músicos aficionados: Frank Emilio, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Justo Fuentes, Tania Castellanos... Fue así como entró en contacto con lo que posteriormente sería conocido como "el movimiento del filin".

Su primera aventura musical fue como voz femenina en el grupo formado y dirigido por el pianista Frank Emilio, "Loquibambia". Conoce a Elena Burke, que la introduce en el cuarteto de Orlando de la Rosa, con el que recorre Estados Unidos en una gira que duró seis meses. El trabajo diario fue para Omara la más importante escuela.

Estamos en el año 1951. Todavía tiene que pasar por otro grupo, la orquesta femenina "Las Anacaonas", antes de integrar, junto a su hermana Haydeé, Elena Burke y Moraima Secada, el cuarteto "Las D´Aida", bajo la dirección de la pianista Aida Diestro. Fue Aida quien descubrió a Omara sus verdaderas condiciones musicales y le enseñó a interiorizar los temas y a transmitir el contenido de cada canción. Con Las D´Aida graba un single junto a Lucho Gatica y comparte escenario con figuras de la talla de Pedro Vargas, Nat King Cole, Edith Piaf, Rita Montaner, Bola de Nieve y Benny Moré.

En 1967, habiendo pasado quince años desde el debut del cuarteto, Omara decide que era el momento para iniciar su carrera en solitario. En ese mismo año viaja a Polonia con el fin de participar en el Festival Internacional de la Canción de SOPOT. A partir de aquí se suceden las giras: Japón, Bulgaria, antigua Checoslovaquia, Alemania, Francia, Italia, Suiza, los países nórdicos, España y todo el continente americano, desde Chile hasta los Estados Unidos.

Entre sus canciones favoritas figuran: "Siboney", "Quiéreme mucho", "El manisero", "Dos gardenias", "Siempre en mi corazón", "Veinte años", Lágrimas negras" y "La era está pariendo un corazón". Inolvidable su versión de "Summertime".

Omara es hoy "LA CUBANISIMA OMARA PORTUONDO"; "LA SONERA MAYOR"; "LA VOZ DEL SENTIMIENTO Y LA SENSIBILIDAD DE LA MUSICA CUBANA"; "SIMBOLO GENUINO E INVITADA ESPECIAL", DESDE 1989, DEL FAMOSO CABARET TROPICANA

 

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