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El diario del maestro Enrique Buenaventura

Fabio Martínez

 

Hace dos años murió Enrique Buenaventura. Sin embargo, el vasto legado cultural que nos dejó, nos permite decir a su manera, que el maestro aún sigue vivo a la diestra de Dios padre.

A Enrique se le conoce en el país y en el exterior como dramaturgo y como hombre de teatro. Pero quizás solo sus compañeros de tablas y sus más cercanos amigos, saben que el maestro fue un artista integral, que recorrió casi la totalidad de las llamadas bellas artes.

Enrique sabía que la dramaturgia y el teatro son una rama importante de la literatura.

Por esto, su primera incursión en el arte fue como cuentista y como poeta. En este camino por las letras, hizo amigos entrañables como Pablo Neruda, José María Arguedas y García Márquez.

Enrique sabía que para ser dramaturgo había que tener un espíritu renacentista, que le permitiera llevar a las tablas la comedia humana.

Como pintor, se dejó deslumbar por la luz y por los colores del trópico.

Como director de teatro, acostumbraba a llevar una bitácora donde diariamente pintaba bocetos y dibujaba las posibles escenas de sus piezas teatrales.

Esta bitácora se convirtió con el tiempo en un diario de artista, a la manera de los diarios de Anais Nin o las cartas a Theo, éstas últimas firmadas por el angustiado de Van Gogh.

Pero a diferencia del diario de la autora norteamericana donde la escritora exterioriza sus múltiples relaciones sexuales o las cartas de Van Gogh donde se expresa la tragedia del ‘artista del hambre’, en el pequeño diario de Buenaventura, titulado Anti-íntimo, se percibe la agudeza y el humor de un hombre cultivado.

El libro Anti-íntimo, Opus 1 (me imagino que vendrán más), que estuvo bajo el cuidado editorial de Jaqueline Vidal, el fotógrafo Pedro Rey y Leo Cortés fue escrito por Buenaventura en forma epigramática, a la manera de los grandes filósofos, y tiene la virtud de ser, este sí, un libro de bolsillo.

Entre las perlas que encontré en este libro-miniatura, cito :

« Bienaventurados los que se creen originales, porque todos los plagios serán de ellos ».

« No hay nadie más ‘anormal’ que aquellas personas a las cuales todo le resulta normal ».

« No hay más aterrador que el temor a no poder superarse, a no superar su propio nivel. Es algo muchísimo más fuerte que el miedo a la vejez o a la muerte o, quizá, es lo mismo ».

« La amistad es una roca en medio del oleaje. Un arrecife donde se refugia el naúfrago. Es un albergue en la inclemencia de las tempestades ».

« Teatro, oficio de locos, diálogo con la vida ».

fabiomar@univalle.edu.co

 

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