La poesía como
signo y expresión vital. Experiencia y ejercicio
de escritura confluyendo en el canto. Búsqueda y
encuentro. Revelación y trasferencia de sentido.
El mundo del lenguaje que se abre a otra
realidad. Resonancia cósmica del Verbo emanada
de la materia, presencia de la metábolé,
conversión de algo en otra cosa. Poesía,
modificación de la sustancia misma, metamórfosis
o transformación. El mundo es creación
lingüística. De acuerdo con este aspecto
mitográfico, el primer acto de la historia fue
la creación verbal del universo: "Las cosas
nombradas son pobladoras del mundo",
puntualiza Eduardo Nicol1.
Sin embargo, es oportuno recordar que la poesía
es una experiencia de vida que se transmite
mediante un código: el poema y en éste se
advierten dos elementos fundamentales: la
técnica y el contenido (forma y fondo). Aquí lo
importante no es el qué,
sino el cómo, de ahí que todo
cambio de forma implica un cambio en el
contenido.
La enumeración
en la poesía agrega atributos, crea atmósferas,
conforma emociones. Independientemente del
aspecto sagrado, la interrogante surge: ¿cómo
se llega al Poema? La respuesta es inmediata: por
la música, el ritmo, o melopea
(del griego, meli, miel; el
término melópoios, servía
para referirse a los cantos y melopoión
al autor de los textos. Más tarde se
acuñó el término poiesis,
creación, Poesía), si la
melopea es la combinación de acentos y sílabas,
el verso es un sonido armónico con significado,
es un golpeteo silábico
puesto que originalmente la poesía se cantaba y
se bailaba. Los coribantes, cuando tenían el pie
en el suelo, cargaban la voz, por lo contrario,
el acento era débil. A los actuales
versificadores se les olvida esta raíz
melódica, bailable, por eso sus yerros
rítmicos. Para el Poeta la imagen es el
concepto. Pound llama fanopea a
la capacidad de crear imágenes (metáforas o
símil o comparación) y el lector de
visualizarlas; es una necesidad de expresión.
Toda imagen se visualiza, debe ser novedosa,
natural y creíble; debe tener lógica
y una intención estética.
Pound también
se refiere a la logopea (del
griego logos, discurso, palabra,
pensamiento. El logos menor es el
hombre, el Logos mayor es la divinidad Cuando el
poeta entrega su expresión lírica hay más ser
en el mundo, precisa Nicol), la manera como el
escritor combina sus elementos, se refiere a la
capacidad estética del lenguaje. En el principio
era el Logos, sentencia Juan, el evangelista. Y
la Cábala misma habla de esta resonancia, de la
Creación del mundo a partir de las 22 letras del
alfabeto hebreo.
La palabra
designa a la esencia. Es la substancia misma:
Ahí estriba lo mágico del lenguaje, el sentido
de la Palabra. Octavio Paz; como auténtico
poeta, lo sabía. Conocía su poder transformador
y usaba estas resonancias sagradas. El poema,
reflexiona Paz en El arco y la lira2
es un conjunto de signos que buscan un
significado, de ahí también que cada forma
lírica exteriorice una idea. El fluir del
discurso, la cristalización visionaria del
poema, desemboca en el texto, en el poema-objeto,
en el poema-exploración3.
La experiencia
vital, la manifestación emocionada de la
existencial se traduce en revelación. Todo fluye
en el poema, por eso su sentido paradojal, el
signo con doble significado suspendido en el
hecho estético, como una perenne interrogación,
como una referencia inmóvil, inasible, aunque
permanente. Quietud y movimiento son lo
mismo, canta el Poeta. Por supuesto
que ello se da por el sentido orientalista
-tamizado por los filtros de una tradición
sólidamente occidental- que prevalece en su obra
inicial desde 1951. El I Ching,
sobre todo, es utilizado por el Octavio Paz
"como modelo de movimiento para aplicar
signos también en movimiento: cambio de los
signos", acepta Kwon4.Esta influencia ideológica es capital
en la obra lírica de nuestro único Premio Nobel
de Literatura. Por ende, la poesía en Octavio
Paz representa un ritual, unión sagrada,
recurrencia amorosa. Ceremonial santificado,
perpetuo. Tiempo suspendido, rito o festín. El
verso en Paz está cargado de significaciones.
Iluminación. Palabra y silencio: poesía, sonido
con significado: Espacio-tiempo: realidad
física, objetos que se nombran. Tal la
expresión paciana, cargada de paradojas, debido
a lo que Margarita Murillo González determina en
tanto polaridad-unidad y que da coherencia a su
obra poética5. Cuatro
signos relevantes confluyen aquí: Palabra,
silencio, tiempo.
Los cimientos
duales de la poética paciana son capitales para
entender su expresión.
Paralelismo y
paradoja. Revelación del ser a través de la
Palabra. Poesía. Espejo de la realidad. "La
poesía es la creación metafórica por
excelencia, pues efectúa una triple
metamórfosis. En primer lugar, ella es resultado
de una metamórfosis de la realidad, creando una
realidad verbal nueva inteligente y con sentido
propio. Esta versión de los hombres y los
mundos, que aparece en la historia de la poesía,
es inconfundible con la metamórfosis
de los demás sistemas. En fin, la poesía es un
lenguaje distintivamente metafórico, y ésta es
la clave de su arte"6,
acota Nicol. Lo real y lo verbal, en la poética
paciana, marchan juntos en esa travesía
metabólica, a través de las imágenes y
metáforas, de la cadencia rítmica y de los
necesarios silencios. La función de la poesía
en Octavio Paz, significa un verdadero enlace
entre la realidad interior de sus intuiciones y
emociones, y el mundo exterior del que forma
parte el autor7 Paz se
aferra a la Palabra en tanto esencia y realidad
primaria. El poeta establece -¿abre?- una
correspondencia íntima, directa, entre las cosas
y la palabra, considerada esta última como
espejo y reflejo de la realidad. Conjugado en
sonido y significado, el hombre es signo,
Palabra: la palabra hombre.
El sentido lúdico de la poesía de Paz hace del
canto un signo sagrado; para este autor, el
paisaje no es el escenario simple, sino un ser vivo,
con sus contrastes y cambios. El poeta vive
en cada objeto. Su visión es de extravío y
transparencia. Ante el paisaje, el poeta no
juzga, contempla; pero esta contemplación no es
pasiva, el poeta no se erige en un espectador
más de la naturaleza, sino que participa de
ella: Octavio Paz es naturaleza. En Paz siempre
hay un equilibrio entre su expresión y el
sentimiento.
La presencia
del hecho estético, del fenómeno poético,
representa un rito, un ceremonial. Por ello, con
frecuencia Paz reflexiona sobre este tema
capital. Hay referencias en sus poemas, siempre,
como ocurre en Piedra de sol
o en Pasado en claro, por
citar dos grandiosos poemas. Y es que Paz postula
la idea de que el poeta es un creador solitario.
Por ende, su herramienta -el lenguaje- representa
un elemento vital, que refleja sus contenidos, su
particular expresividad por la emoción poética:
el mundo fluye, transcurre en un movimiento
interminable, aunque se eterniza en la sonoridad
del poema. La poesía incendia y fractura la
dimensión del silencio. Es silencio.
Metáforas y
reiteraciones crean en Octavio Paz un sistema que
revelan, y develan, otro texto, otro universo
semántico, lúdico. La poesía de este autor
mexicano8, se
caracteriza por sus imágenes intensas,
brillantes. Precisiones y descripciones que van
más allá de la simple enumeración referencial.
Atmósferas internas, movimiento que dinamiza la
potencialidad del espíritu, significa al verso
de Paz. Todo es pleno y luminoso, como la mirada
de la memoria que busca, husmea, hurga,
visualizando el pretérito. En Piedra
de sol, ese espléndido monumento
lírico, esa exaltación sonora de la existencia,
escrito en 1957, el poeta se planta en el mundo
sorprendido por el entorno y canta con
reverencia. La armonía lo rodea: la luz, la
fuente o surtidor arqueado por el viento: el
fulgor de la altura que surge cuando se apartan
las nubes, simulando alas, lo obliga a elevar su
voz. Paz canta al amor, a la mujer. La ternura
hace que el poeta admire a plenitud a la amada,
lejos de toda intención lujuriosa: mis
miradas te cubren como hiedra,
exclama; antes de desnudarla la cobija
pasionalmente. Estrofa tras estrofa, línea tras
línea pueden destacarse las imágenes, al igual
que las reflexiones sobre el mundo y la historia,
sobre la existencia y su transitoriedad; la
manera en que ese amor evocado se trastoca y
termina por ser nada. La núbil, la amada inicial
llega a metamorfosearse en un montón
de ceniza y una escoba,/ un cuchillo mellado y un
plumero,/ un pellejo colgado de unos huesos... La
presencia del sentido femenino y los conceptos de
amor y erotismo -este último considerado como
mito cosmogónico, como energía primordial- es,
indudablemente, un tema hondamente significativo
en la obra lírica de Octavio Paz. Amor y
erotismo. Revelación numinosa. Transgresión y
sacralidad. Signo, apuesta por la libertad, pero
por sobre todas las cosas, una respuesta
afectiva, volitiva, que el hombre ha concebido
para conjurar a la muerte. Por consiguiente, el
amor en el discurso lírico de nuestro único
Premio Nobel de Literatura es, más que un
concepto, una pasión, una metáfora, el núcleo
central donde se yergue su poética. El propio
Paz anota en La llama doble. Amor y
erotismo (1993): "El fuego
original y primordial, la sexualidad, levanta la
llama roja del erotismo y éste, a su vez,
sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la
del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la
vida".
Observar sus
variantes: mujer-naturaleza, amor-muerte, acto
amatorio-poesía, así como la relación
complementaria del sexo a través de la paradoja,
la antítesis y el retruécano -caros a nuestro
autor-, significa determinar el tema de los
contrarios y su relación con el conocimiento
estético. Mi lectura parte, justamente, de las
premisas enunciadas, al igual que la
consideración inicial del cuerpo de la mujer
como la vía primordial para llegar a la
verdadera comunicación, sin soslayar que poesía
y amor representan una unidad indisoluble, un
medio de revelación. En los 584 endecasílabos
de que consta Piedra de sol,
la figura de la mujer adopta un papel relevante:
Musa, Creadora, advocación maligna. De la
colegiala a la mujer plena, evocada por el poeta,
hasta llegar la mujer decrépita, la pavorosa
bruja en que se convierte la pareja. La triple
representación de la Musa, de acuerdo con la
tesis de Graves, se advierte en este cántico
revelador.
El poema como
acto amoroso es, por sobre todas las cosas, una
presencia viva en la expresión de Octavio Paz;
el discurso amoroso es un tema fundamental. Ya
Enrico Mario Santí ha puntualizado que desde
1934, a los 20 años de edad, el poeta que me
ocupa tiene, junto con la obsesión de la
identidad nacional, el tema del erotismo como el
eje de su poética. Diversidad de estudios se han
realizado sobre la obra de Paz, siempre desde
ópticas diferentes: algunos observan el sistema
lingüístico paciano a partir de los mitos, el
instante, la transparencia -trasfondo formal,
tensiones cambiantes del lenguaje- frente al
ciclo básico de la vida: muerte-renacimiento, lo
cual toca la dimensión metafísica de su obra9,
que además desemboca en la temática
erótica-amorosa. También se ha considerado El
elemento oriental de su poética10,
aunque ésta no deje de ser mexicana.
Paz, desde
luego, recoge, adapta y adopta el pensamiento
filosófico-religioso de la India, China y
Japón, puesto que los símbolos también son
lenguajes y sin lenguaje no hay pensamiento. La
"iluminación" persigue la virtud; por
lo mismo, el haikú en Paz se percibe a través
de la técnica, la imagen y la visión oriental
del mundo por medio de la naturaleza. Pese a todo
lo anterior, en Octavio Paz la poesía y el amor
son, indudablemente, "las dos caras de una
misma realidad", una tentativa para recobrar
al Adán primigenio, al individuo anterior a la
caída.
La reflexión
que hace Paz sobre el amor, especialmente en Sor
Juana Inésde la Cruz o Las
trampas de la fe11,
es reveladora, luminosa, numinosa, porque
concilia la expresión social y afectiva con el
ritual de la existencia, que además es sagrada
para el poeta; desde la idea platónica que
transcurre entre el afecto, la amistad y la
caridad -muy bien aprovechada por el
cristianismo- hasta desembocar en la religiosidad
y la reivindicación de la figura femenina en el
amor cortés y que en la actualidad considera la
igualdad de los amantes. Subversión y
conversión. Signo del cuerpo frente al signo de
los tiempos: Poética numinosa del amor paciano.
Por su parte la Dra. Schärer-Nussberger concibe
el discurso lírico de Paz como una continua
tentativa para reescribir sus textos y sus temas,
"un avance en espiral, a lo largo del cual
topamos con motivos y figuras que vuelven una y
otra vez, siendo los mismos y diferentes"12;
en cambio Margarita Murillo González destaca las
particularidades de la totalidad de la obra
paciana: estructura, temática y expresividad,
así como sus constantes -movimiento e
intercambio, polaridad-unidad que conforman esa
fuerza interna y la singular imago
mundi que caracteriza el universo
lírico de Paz. Esta dinámica es vital para
entender su intencionalidad sistemática; la
"conciencia de sí" en el hombre y en
el poeta13. De hecho es
el único volumen ensayístico que advierte, casi
tangencialmente, el erotismo en la poética de
este autor, determinando la relación
mujer-cosmos como un fundamento mítico no sólo
en las culturas ancestrales, sino como veta
profunda en Paz. La importancia del amor se
revela a través del sentido erótico del poema,
expresividad que cuando alcanza un alto nivel,
nos perturba y transforma, como ocurre con el
amor. Octavio Paz resalta: "El erotismo es
un ritmo: uno de sus acordes es la separación,
el otro es regreso, vuelta a la naturaleza
reconciliada. El más allá erótico está aquí
y es ahora mismo. Todas las mujeres y todos los
hombres han vivido esos momentos: es nuestra
ración de paraíso"14.
Lo que salva al hombre es el amor, esa completud
que se manifiesta en la relación de pareja,
postula Paz.
La
trascendencia del amor en Paz se revela a través
del sentido erótico del poema, expresividad que
cuando alcanza un alto nivel, nos perturba y
transforma, como ocurre con el amor15.
La imagen poética busca revelar de manera
contundente ritmo y emoción para demostrar que
amor y poesía son vertientes de la misma
realidad. Además, la memoria, en Paz, constituye
un símbolo de la imaginación erótica, en
virtud de que la mujer representa la esencia de
la naturaleza. La figura femenina asume una
condición, un estamento único. Los atributos
que Paz enumera alcanzan una expresión
salmódica. El afecto, la relación sensual, la
ternura misma son cualidades intransferibles. Es
decir, el erotismo se manifiesta como revelación
y conocimiento estéticos, pero también y antes
que nada como una expresión sagrada, como
categoría sensible, sensitiva, del mundo.
Óscar Wong
Tonalá,
Chiapas, México, agosto 26 de 1948, poeta,
narrador y ensayista,
fue
becario del INBA FONAPAS en crítica literaria
(1978-1979)
y del
Centro Mexicano de Escritores en ensayo
(1985-1986).
Premio
Nacional de Poesía Ramón López Velarde 1988
con el
poemario Enardecida
luz (UNAM, Colec. El Ala del
Tigre,
Méx.,
1992). Radica en la Ciudad de México e imparte
talleres
de Creación y Apreciación Poéticas de manera
particular.